
Joseph Rivera, abogado de la familia de la joven Junieysis Merlo Espinoza, víctima de femicidio en Costa Rica, fue impedido de entrar a Nicaragua por las autoridades de ese país.
Según su denuncia pública, Rivera programó un viaje con destino a los municipios de San Juan de Río Coco y Telpaneca, departamento de Madriz, en Nicaragua, con el fin de reunirse de manera presencial con los padres de su representada, Máximo Merlo y Vilma Espinoza, para brindarles acompañamiento legal y ponerlos al día sobre el estado del proceso judicial que se sigue en Costa Rica contra el principal sospechoso.
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Según el abogado, 24 horas antes, las autoridades del vecino país del norte le notificaron la negativa del gobierno nicaragüense para otorgarle el ingreso, por lo que pidió explicaciones al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Rivera señaló que las aerolíneas en las que se trasladaría a Nicaragua rechazaron reembolsarle los costos de los boletos.
“Esta práctica comercial, legalmente dudosa y moralmente cuestionable, revela una alarmante falta de empatía hacia los profesionales que, como yo, intentamos cumplir con nuestra labor humanitaria y legal”, señaló.
El abogado refirió que hasta el momento, las autoridades de Nicaragua no han brindado ningún tipo de respaldo a la familia de la víctima, pese a que anteriormente se mencionó que Murillo, estaba interesada en colaborar.
“Los padres de la víctima enfrentan solos el duelo, la tramitología para la repatriación de las cenizas de su hija y la búsqueda de justicia, sin que su propio Estado les haya tendido una sola mano”, señala el comunicado.
“Esta omisión es inaceptable. Un gobierno que abandona a sus ciudadanos en momentos de máxima vulnerabilidad está fallando en su deber más elemental”, añade.
Junieysis Merlo fue reportada como desaparecida el 31 de marzo y su cuerpo fue localizado el pasado miércoles 8 de abril. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia mecánica de naturaleza homicida.
El principal sospechoso, su pareja de 57 años, habría convivido con el cuerpo durante dos días antes de ocultarlo en una fosa utilizando maquinaria pesada.
