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La música nace para expresar lo que se siente y se quiere mostrar, y muchas personas se identifican con eso. Cuando la escuchamos liberamos endorfinas, que actúan como analgésicos naturales, ayudando a aumentar la felicidad y disminuyendo la depresión.
A veces nos sentimos muy estresados y escuchando un poco de música liberamos todo el estrés. La música suave mejora la capacidad de concentrarnos y aumentamos la creatividad de la mente, induciendo a la relajación y facilitando el sueño.
También logra eliminar la sensación de fatiga, cansancio y aburrimiento, ya que funciona como un estimulante aumentando la productividad, por eso cuando se hace ejercicio y se escucha música al mismo tiempo la persona aumenta las ganas de mejorar su rendimiento y se motiva.
Gracias a la música recordamos momentos felices y hasta aumentamos nuestra autoestima y confianza. Podemos estar tristes pero de pronto escuchamos nuestra canción favorita y nos alegramos, dependiendo del momento hasta nos ponemos a bailar.
Con la música también se hacen nuevos amigos, se comparten gustos y preferencias y se fortalece la vida social.
Escucharla antes de una intervención médica reduce el nerviosismo y el dolor, además ayuda para estudiar porque mejora tu estado de ánimo y facilita la concentración. Pasa lo mismo cuando salimos a bailar a una discoteca, la música nos distrae y nos entretiene de tal forma que pasamos momentos agradables.
Si la escuchamos al menos 30 minutos al día nuestra presión arterial se reduce, mejorando la circulación sanguínea y salud cardiaca. También disminuye la tensión muscular y mejoran la coordinación y los movimientos de nuestro cuerpo.
Casi todo el mundo tiene una melodía asociada a una persona o un momento en especial, ya que la música nos une. Sea cual sea el idioma, todos nos entrelazamos.
Existen miles de géneros musicales, hay para todos los gustos. Así que no dudes en escuchar tú música favorita de vez en cuando, eso ayuda muchísimo a tu bienestar emocional.