
Un monto aproximado de ¢500 mil se invirtió en los cambios que el Museo Nacional hizo en el muro sur del antiguo cuartel Bellavista, acción que no contaba con el aval correspondiente del Centro de Patrimonio.
Así lo reconoció la propia institución en las respuestas a las consultas de DIARIO EXTRA enviadas por correo electrónico a través de la oficina de prensa del Museo Nacional.
“Desafortunadamente no se solicitó el permiso del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural (CICPC). El MCJ (Ministerio de Cultura y Juventud) no tiene injerencia en este tipo de intervenciones”, indicaron.
En el Museo Nacional explicaron que dichas obras las ejecutó el Programa de Conservación y Mantenimiento y el Área de Mantenimiento del Museo Nacional, cuya intervención estaba prevista en el plan anual 2019.
“En el muro sur se aplicó una capa de pintura antigrafiti (hasta 3 metros) para asegurar el mantenimiento y la conservación del muro que permite limpiar la pintura aerosol, sin afectar el muro original”, citaron.
Para el Museo Nacional el sector representa un reto de conservación debido a su afectación por el humo de los vehículos de la Avenida Segunda de San José, las inclemencias del tiempo y los grafitis.
Por medio de un comunicado de prensa, el Museo Nacional agregó que la impermeabilización del muro se suspendió por no contar con el aval del CICPC, pero aplicaron la pintura por una recomendación técnica.
“No se aplicó ninguna capa de repello; tampoco se tapó ningún rasgo histórico, como los impactos de bala que hasta el día de hoy se pueden apreciar al visitar el muro a lo largo de la Avenida Segunda”, insisten.
Desde el Museo Nacional subrayan que no hubo dolo al no solicitar los permisos, pero sí negligencia, por lo que aplicaron sanciones internas a los responsables de este hecho.
Asimismo, externaron que desde 2007 cuentan con un programa de mantenimiento y conservación del inmueble patrimonial por lo que bianualmente desarrollan el plan inscrito en el Banco de Proyectos de Inversión Pública de Mideplan.
El objetivo del programa es conservar y restaurar la memoria histórica arquitectónica que representa el emblemático edificio, testigo del acto de la abolición del Ejército en Costa Rica. Sobre las críticas de la población, agradecieron su vigilancia del resguardo del patrimonio arquitectónico del país.