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Un proyecto impulsado por el partido Nueva República (NR) propone multas de hasta ¢2.311.000 a quienes realicen grafitis en espacios públicos sin contar con autorización previa.
La iniciativa fue presentada por el diputado Yonder Salas, quien plantea sancionar a toda persona que sea sorprendida rayando, pintando o dañando muros, casas, bardas, locales comerciales, unidades de transporte público o privado que no le pertenezcan, o en su defecto, cuando no exista un permiso explícito del propietario.
La propuesta establece una sanción inicial de tres salarios base (¢1.386.600) para quienes utilicen spray, tinta, plumones, marcadores, materia orgánica o cualquier otro medio similar en bienes que no sean de su propiedad.
No obstante, en los casos donde los grafitis se realicen sobre iglesias, edificios públicos, mobiliario urbano, señalizaciones, monumentos o infraestructura patrimonial, la multa ascendería a ¢2.311.000, además del resarcimiento económico por los daños ocasionados.
“Los grafitis, pintas y rayados han proliferado en las principales ciudades del país, afectando tanto bienes privados como casas de particulares, así como bienes públicos tales como bibliotecas, templos, escuelas, museos, monumentos históricos o patrimoniales”, argumentó el legislador.
Salas recalcó que dichas acciones no solo deterioran la infraestructura, sino que se realizan sin consentimiento, lo cual constituye, a su juicio, un acto malicioso que debe ser regulado.
Reformas penales más severas
El proyecto también propone reformas al Código Penal sobre “daños agravados”.
En ese sentido, se establecería una pena de prisión de dos a cinco años cuando los daños afecten bienes de valor científico, artístico, cultural o religioso, o si se ejecutan por tres o más personas.
Lo mismo aplicaría si se dañan infraestructuras clave como redes eléctricas, sistemas de telecomunicaciones, redes policiales, acueductos o infraestructura tecnológica crítica.
“El espíritu de esta iniciativa no busca prohibir las expresiones artísticas, ni limitar el talento de quienes tienen destrezas en ese campo.
El punto central es que toda manifestación artística debe contar con el aval del propietario del bien intervenido, especialmente cuando se trata de patrimonio público o histórico, como fue el caso de los rayones en la pared del Museo Nacional, el Parque de la Democracia o los edificios legislativos”, argumentó el diputado.
Además, Salas aseveró que este tipo de actos también representa un problema ambiental, sin detallar los mecanismos mediante los cuales se produciría dicho impacto.
Pese a las medidas propuestas, el congresista considera que las sanciones actuales siguen siendo “flojas e insuficientes” para disuadir a quienes incurren en estas prácticas.
Zayra Medina
Heredia
“El grafiti es un arte. El tema se debe regular, pero no estoy de acuerdo con que sancionen a los que hacen obras y le ponen color a las paredes ¡Es una expresión artística!
Gerardo Arias
Tibás
“Hay murales y grafitis bonitos que se han hecho en escuelas, bibliotecas y valen la pena. Si están hablando de rayones vulgares en iglesias, escuelas, casas o estadios, deben sancionarse. Si es arte, no debe limitarse”
Elías Silva
León XIII
“Estoy de acuerdo con esa multa. No es justo que uno tenga pintada su casa y legue un delincuente y se la raye a uno ¡Eso es plata! Los que hacen eso deberían reparar y pagar por los daños hechos ¡Eso es un daño!



