
Datos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) revelan que entre 2021 y 2025 se registraron 197.984 atenciones por insomnio en consulta externa, un trastorno que afecta cada vez más a mujeres, menores de edad y adultos jóvenes.
Solo durante el 2025, los servicios de consulta externa atendieron un promedio de 157 casos diarios, mientras que las emergencias reportaron 5.381 consultas, equivalentes a 15 por día.
Las cifras reflejan una problemática que, según especialistas, va mucho más allá de una mala noche de sueño, pues puede desencadenar enfermedades cardiovasculares, diabetes, ansiedad, depresión y afectar seriamente la calidad de vida.
Mujeres concentran la mayoría de las consultas
Del total de atenciones registradas en consulta externa durante los últimos cinco años, el 59% correspondió a mujeres, mientras que el 41% restante fue en hombres.
La situación también se refleja en los hospitales. Entre 2023 y 2024, los egresos hospitalarios asociados al insomnio aumentaron un 231%, al pasar de 62 a 205 casos. Seis de cada diez hospitalizaciones fueron de mujeres.
El psicólogo clínico y docente de la Universidad Hispanoamericana, Luis Diego Ballestero Murillo, explicó que el insomnio deja de ser un problema pasajero cuando persiste durante varios meses y comienza a interferir con la vida cotidiana.
“El insomnio ya como trastorno es cuando la persona tiene dificultad para iniciar o mantener el sueño. Es un sueño no reparador y afecta el funcionamiento diario de las personas en diferentes áreas laborales, sociales y emocionales. Ahí es cuando vamos viendo que se convierte en un trastorno”, explicó Ballestero.
Añadió que, si los síntomas permanecen durante más de tres meses, puede tratarse de un trastorno crónico que requiere atención profesional.
“El insomnio puede desencadenar otro tipo de padecimientos o trastornos, como el estrés, el estrés laboral, la ansiedad e incluso la depresión. Muchas veces forma parte de la sintomatología de estos trastornos y existe una relación entre ellos”, agregó el psicólogo.
Los menores también están siendo afectados
Aunque suele asociarse con adultos, el insomnio también está impactando a niños y adolescentes.
Entre 2021 y 2025, la CCSS contabilizó 6.414 atenciones en consulta externa y 449 en emergencias en menores de 15 años.
Para Ballestero, diversos factores familiares y tecnológicos están influyendo en esta realidad.
“He tenido adolescentes que vienen por consumo excesivo de videojuegos y pasan hasta las tres de la mañana jugando. Eso sobreestimula el cerebro y no comprende que es la hora de dormir. Hay desajustes en los horarios del sueño también”, indicó.
El especialista también señaló que compartir habitación, la falta de horarios definidos para acostarse, ambientes con ruido o luz excesiva, así como dinámicas familiares muy rígidas, pueden alterar el descanso de los menores.
“Me he dado cuenta de que hay factores de la dinámica familiar que pueden afectar a los menores de edad. Por ejemplo, papás con un estilo de crianza muy rígido que obligan a los chicos a estudiar hasta altas horas de la noche y no les permiten dormir hasta terminar la tarea”, explicó el profesional.
En el caso de los adultos jóvenes, el panorama tampoco es alentador. Las personas entre 20 y 44 años concentraron el 45% de las atenciones en emergencias, con un total de 2.422 consultas durante el 2025.
Estrés, pantallas y malos hábitos
El especialista explicó que el insomnio suele estar relacionado con el estrés, la ansiedad, el uso excesivo de dispositivos electrónicos, el consumo de alcohol o drogas, cenas abundantes y ambientes poco adecuados para dormir.
Además, recordó que no descansar correctamente aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, depresión, trastornos metabólicos e incluso debilita el sistema inmunológico.
“El cuerpo está hecho para programarse. Nuestro cerebro va entendiendo cuándo es la hora de acostarnos. Al menos una hora antes de dormir es recomendable dejar el teléfono, las pantallas, los videojuegos y el celular para que el cerebro vaya disminuyendo esa sobreestimulación y pueda programarse de mejor manera para el descanso.
También es importante mantener horarios regulares para dormir y realizar actividad física de manera constante”, afirmó Ballestero.
Los expertos coinciden en que el insomnio ya representa un desafío de salud pública. Detectarlo a tiempo, modificar los hábitos diarios y acudir a atención profesional cuando los síntomas persisten puede evitar complicaciones mayores y mejorar significativamente la calidad de vida.

