Mujeres viven en total inseguridad

Los medios de comunicación, en el fin de semana que acaba de pasar, detallan cómo para las mujeres es todo un peligro vivir en Costa Rica, el país que siempre se ha jactado de ser un sitio seguro para todos y donde se tenía una excelente calidad de vida.Cuando veíamos los asesinatos y las desapariciones en países de la región, como Nicaragua, México y El Salvador, nos parecía que ese tipo de situaciones eran muy ajenas y lejanas a nosotros, los perfectos de la “Suiza Centroamericana”. Pero noticias que vemos a menudo nos detallan cómo ha cambiado el país y no para bien, porque no hay semana en que no se dé a conocer la denuncia de alguna jovencita desaparecida, o algún asesinato en que la víctima es una mujer y ni qué decir de los femicidios, que veíamos solo en películas, pero ahora ocurren a la par de nuestros hogares. Como prueba está el caso de una joven de 33 años que falleció a manos de su esposo, quien la atacó a punta de puñal sin importarle el dolor que esto iba a traer a dos familias. El montón de heridas en el cuerpo de la fémina detallan que quizá vivía un infierno desde hace mucho tiempo en su propio hogar y nadie lo sabía, porque sus vecinos los retrataron como una pareja modelo que trabajaban e iban a la iglesia y nunca dieron problemas. Otro caso que no podemos pasar por alto es la desaparición de una joven veinteañera vecina de Puntarenas a quien las autoridades y su familia buscaron por varias semanas, con el lamentable desenlace de que lo que quedaba de su cuerpo fue hallado dentro de un bosque.Si andaba en buenos o malos pasos es indiferente, porque no había motivo válido para que le quitaran la vida, menos teniendo en cuenta que ahora su familia llora su partida. Así como Franciny, desde hace mucho tiempo vienen desapareciendo jovencitas que tenían un futuro brillante, el cual se ve frustrado por alguien sin escrúpulos. Es momento de que empoderemos a las mujeres de nuestras familias para que no aguanten nada, y con esto no queremos decir que les hagan la vida imposible a los hombres, se trata de un llamado para que no soporten gritos, humillaciones, vejaciones ni mucho menos golpes, porque luego de que esto ocurre están a un paso de que la muerte las encuentre. Además, no hemos realizado suficiente concienciación para hacerles entender a los hombres que las mujeres valen igual que ellos, que su vida es tan preciada como la de ellos y nadie tiene derecho a violentarla de ninguna manera. Si bien 2022 reporta “pocos” femicidios, no podemos cantar victoria porque no sabemos cuántas féminas sufren un calvario dentro de sus hogares y al parecer ahora la tónica es ver cómo en redes sociales y ante vecinos y familiares no pasa nada, sin embargo, de la puerta para adentro muchas viven un infierno. Las mujeres son las primeras llamadas a encargarse de hacer valer su condición, con inteligencia y aportes. Que sean merecedoras de puestos importantes por sus capacidades profesionales y humanas, no por el cumplimiento de una cuota que exija la ley. Necesitan luchar con cuerpo y mente, fijarse metas, promover desarrollo, celebrar cada día los esfuerzos, reconocer sus capacidades, no esperar la palmada en la espalda ni la palabra dulce para avanzar a pasos firmes. Desde el gobierno, la empresa privada, el sector público, los organismos internacionales, luchemos por aquellas cuyas condiciones y derechos son vulnerados o están carentes de oportunidades. No podemos perder el rumbo: mujeres, no vean a los hombres como sus enemigos, sino como sus compañeros de equipo, pues no somos nada los unos sin las otras.

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