Muere Popeye

Bogotá. (AFP / Sandra Cordero)- Popeye, el sicario del extinto narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que se ufanaba de haber asesinado a centenares de personas por orden de su “patrón”, murió este jueves en Bogotá a causa de un cáncer de estómago, informó la autoridad penitenciaria.  Jhon Jairo Velásquez, su nombre de pila, falleció a los 57 […]

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Bogotá. (AFP / Sandra Cordero)- Popeye, el sicario del extinto narcotraficante colombiano Pablo Escobar, que se ufanaba de haber asesinado a centenares de personas por orden de su “patrón”, murió este jueves en Bogotá a causa de un cáncer de estómago, informó la autoridad penitenciaria. 

Jhon Jairo Velásquez, su nombre de pila, falleció a los 57 años bajo custodia de los agentes carcelarios en el Instituto Nacional Cancerológico, en Bogotá, adonde había sido trasladado el 31 de diciembre, momento en el que ya se encontraba en fase terminal. 

Este hombre venía dando una lucha contra el cáncer que había hecho metástasis en pulmones, hígado y otros órganos vitales, sin embargo este 6 de febrero dejó de sufrir. 

Según el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), Popeye fue capturado el 25 de mayo de 2018 acusado de “concierto para delinquir y extorsión’.

 

ENTORNO VIOLENTO 

 

Nacido en el pueblo de Yarumal (noroeste) en 1962, de padre comerciante, Popeye aseguraba haber crecido en un “entorno violento”, “fascinado con el olor a sangre”.

Según contó en sus memorias, hizo cursos en la Marina y la Policía antes de convertirse en uno de los cercanos a Escobar.

En 1992, con 30 años, abandonó al capo para someterse a la justicia. Pasó 23 años en prisión. Entre sus confesiones está la de haber suministrado el arma con la que mataron al candidato liberal a la presidencia Luis Carlos Galán en 1989. 

También dijo haber disparado contra el procurador Carlos Hoyos, asesinado en 1988, y participado en el secuestro del conservador Andrés Pastrana, quien a la postre fue elegido presidente (1998-2002).

 

FAMA POR NARCOS 

 

En los últimos años este personaje se había vuelto muy popular en especial por la serie Narcos y como era retratado en cada uno de sus capítulos en Netflix. 

Este éxito también llevó a que muchas personas conocieran un poco más su historia en la serie también del mismo sitio Sobreviviendo a Pablo Escobar, en la que se destacaba la manera en que fue capturado por primera vez, cómo fue su paso por la cárcel y los diversos tratos que quiso hacer con las autoridades a cambio no solo de información, sino de entregarle personas ligadas al narcotráfico en esa época. 

Producto de esta nueva ráfaga de fama el sicario empezó a conceder entrevistas, una vez que salió de la cárcel empezó a hacer de guía turístico para llevar a la gente a los lugares donde iba Escobar y sitios donde se había desarrollado la serie de Narcos

Además, aprovechando el interés de las nuevas generaciones por sus acciones del pasado también se convirtió en influencer gracias a las redes sociales, además creó un canal de Youtube llamado “Popeye Arrepentido”, donde subía videos que apenas los ingresaban se disparaban las visitas. 

Tras hacerse youtuber -con más de un millón de suscriptores en su canal-, militó activamente contra el acuerdo de paz con la ya disuelta guerrilla de las FARC y denostó con furia a líderes de izquierda, a los que llegó a amenazar públicamente.

Durante sus disertaciones, Popeye contaba que estaba arrepentido de las cosas que había hecho bajo el mando de Pablo Escobar y que tenía ganas de dejar atrás su vida anterior, sin embargo al parecer esto no le duró mucho rato, ya que poco tiempo después fue capturado por cometer otros delitos.

Pero testimonios de policías que lo persiguieron, de familiares de Escobar y de sus víctimas cuentan otra historia: la de un “gatillero” -pistolero- que infló su historia para alcanzar la celebridad.

Él hizo «la apología al delito, al crimen y la barbarie que aún vivimos en nuestras calles», dijo a la AFP Carlos Zuluaga, hijo de un magistrado que fue asesinado por ordenar la captura de Escobar.

 

DE NUEVO A LA CÁRCEL 

 

Conocido por su alias criminal, el confeso sicario ya había pasado 23 años en la cárcel tras someterse a la justicia en 1992. Hasta entonces fue uno de los hombres más cercanos a Pablo Escobar, el temido jefe del cartel de Medellín, que exportó miles de toneladas de droga a Estados Unidos.

Llegó a presentarse como el jefe de pistoleros del capo de la cocaína.

En una entrevista con la AFP en 2015, Popeye dijo haber asesinado a “por lo menos 250 personas, quizás 300” por instrucciones de su “patrón”.

Figura icónica del mal, Escobar libró una guerra sin cuartel contra el Estado colombiano para evitar su extradición a Estados Unidos, que estuvo marcada por la detonación indiscriminada de carros bomba y el secuestro o asesinato de líderes políticos, periodistas y jueces. 

El jefe mafioso murió a manos de la policía colombiana el 2 de diciembre de 1993 en la ciudad de Medellín.

En prisión, Popeye se hizo famoso por su locuacidad e historias de fábula sobre su vida criminal.

Velásquez quiso “engrandecerse (…) y justificar su actividad criminal”, pero su papel fue más de “publicista de las acciones criminales del Cartel de Medellín”, dijo recientemente a la AFP el ex vicepresidente y general retirado Óscar Naranjo, uno de los hombres qué más persiguió a Escobar.