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Walter Díaz Arias, de 65 años y alias Chupeta, murió en el Hospital San Juan de Dios horas después de ser sometido a cirugía por el atropello que sufrió frente a su casa.
Al adulto mayor, que estaba a 1 mes de pensionarse, lo arrolló un taxi en barrio San Roque de Calle Fallas, Desamparados.
El hombre, quien era conocido y querido en el barrio por apuntarles tiempos a los vecinos, tenía problemas de alcoholismo y para obtener el beneficio de pensión las entidades debían verlo en perfecto estado de salud. Por ello dejó de tomar varios meses, pero en las festividades de diciembre retomó el camino del exceso.
“Tengo que dejar de tomar, sino no me van a dar la pensión”, dijo Johnny Romero que le decía el ahora fallecido.
ACCIDENTE
Según imágenes que trascendieron en redes sociales, Díaz estaba sentado en media calle y en un momento determinado el taxi lo atropella, lo cual hizo que volara la gorra que tenía puesta.
Tras el golpe, el conductor se detuvo y se bajó del vehículo con una fuerte crisis nerviosa y se echó a llorar. “El señor está impedido, tiene una pierna ortopédica. El carro no era ni de él”, contó José Rogelio García Rodríguez, vecino de la zona.
Debido al gran estruendo, los lugareños salieron a ver lo ocurrido y uno de ellos jaló una gata desde su taller para extraer a la víctima que realizaba movimientos bruscos para salirse.
Quienes lo conocían le pedían que no se moviera porque se podía dañar más, pero nunca hizo caso.
Los desamparadeños llamaron desesperados al sistema de emergencias 9-1-1 para que enviaran apoyo lo más pronto posible y así salvar la vida de su querido vecino.
A la llegada de las unidades de emergencia, subieron a Díaz a la ambulancia y avisaron al centro médico para que al ingresar lo operaran de emergencia, pero lamentablemente después de la cirugía falleció. En apariencia la depresión invadió al adulto mayor en los últimos días, debido a que su esposa e hijas se fueron de la casa años atrás por problemas personales.
En más de una ocasión el ahora occiso les dijo a los vecinos que ya no tenía por quien vivir.
De acuerdo con Romero, él tuvo un presentimiento horas antes de la tragedia.
Los amigos le decían a Díaz que dejara de tomar, a lo que repetía: “Ya no tengo por quien vivir, este es mi escape, el licor”.
Trascendió que es la segunda vez que Chupeta era atropellado.
ENVENENADO
Díaz será recordado por sus vecinos como un saprissista envenenado, pues lo molestaban cada vez que había un partido y él se enfurecía: salía a pelear con todos en el barrio.
El alias de Chupeta surgió porque tiempo atrás andaba con unas pequeñas paletas plásticas colgadas alrededor del cuello.
García era gran amigo del occiso y lamenta su fallecimiento.
La esposa de Díaz tenía buena relación con él y ella personalmente se comunicó con García para darle la lamentable noticia.
Chupeta era tan querido por los lugareños que cuando pegaban tiempos le regalaban dinero, que usaba para tomar.
García relató que los bomberos regañaron al vecino que sacó la gata para levantar el taxi y sacar a Díaz. “Él (mecánico) levantó la gata para sacarlo porque a él lo único que se le veía era la cabeza”, concluyó.