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En aquel momento fue una noticia bomba. El atleta paralímpico Laurens Molina era castigado por el Comité Paralímpico Internacional por cuatro años, ya que en una prueba de orina detectaron metoxi polietilenglicol-epoetina beta, sustancia dopante.
Por esa razón la inhabilitación se estableció desde el 20 de abril de 2017 hasta el 19 de abril de 2021.
A pocos días de expirar el castigo, Laurens conversa con DIARIO EXTRA sobre su futuro, aceptando siempre que cometió un error.
¿Cuánto ha esperado este momento?
-Me siento muy bien, esperé con muchas ansias este momento. Durante estos cuatro años pocos días dejé de entrenar. Traté de cuidarme en salud, alimentación, engordé un poquito, pero desde hace seis meses intensifiqué los entrenamientos con miras a estar listo para el 20, si Dios nos presta vida. Hace más de un mes estoy en negociaciones con algunas marcas para conseguir patrocinio y representar a Costa Rica, como bien lo hice desde mis inicios, de buena manera. Trato de llevar la voz a los atletas nuevos de que no cometan los errores que yo cometí. En Costa Rica estamos en pañales, hay mucha información en redes, pero al atleta se le capacita poco y por eso llega a cometer ese tipo de situaciones. También a veces para que los atletas consigan un tipo de beca y demás hay que pasar por una serie de trámites burocráticos increíbles y se ven truncados los sueños al ver tantas trabas para tener una ayuda del Estado. Espero que de nuevo las marcas se fijen en mí para hacerlo de la mejor manera.
¿Mantiene algún patrocinio?
-Ahorita el Taller 3R en Uruca. Don Adrián Valverde durante estos cuatro años me ha venido apoyando y le estoy muy agradecido. Hay propuestas como la gente de Coopelesca, en San Carlos, que apunta fuerte para esta temporada. Quiero hacerlo profesionalmente y dejar el trabajo.
¿Tiene carreras programadas?
-Sí, tengo una carrera para el 19 de junio, que es la Maratón de Minnesota, donde tengo mi mejor marca, 1 hora y 30 minutos. Espero la confirmación por la pandemia y solo se aceptan 25 atletas, espero entrar. Si no es así, el 4 de julio hay otra de 10 kilómetros en Estados Unidos.
¿Cómo fueron estos cuatro años?
-De mucho aprendizaje. Al principio muy complicado, pero el ser humano toma las herramientas que tiene para salir y con lo que tenía pude salir adelante con mi esfuerzo.
¿Los amigos le dieron la espalda?
-Sí, muchos amigos me dieron la espalda. Eso es borrón y cuenta nueva. No le guardo rencor a nadie, sigo manteniendo el mismo número de teléfono y sigo siendo la misma persona. Soy bravo, tengo carácter fuerte, pero así soy yo. Estoy deseoso de escribir más contactos a mi teléfono de personas que quieren ser mis amigos.
¿Da servicio de Uber y ha vendido verduras?
-Sí, durante este tiempo he trabajado en eso. Hoy salí a las 6 de la mañana a entrenar, luego rodillo, almuerzo, me ducho y en la tarde salgo a trabajar hasta eso de las 8 y si es posible en la noche más ejercicio. Estuve como ocho meses vendiendo verduras en las casas y así pude llevar alimento a mi familia. Gracias a Dios estamos a punto de salir. Igual di algunas charlas en colegios, donde les hablé claramente de mi situación, del dopaje, pues siempre fui transparente en decirlo. Aprendí la lección, estoy arrepentido al 100%. Se me ha hecho corto, estos días no he tenido mucha ansiedad. He tenido muchas ganas de pensar en lo que voy a hacer y estoy a pocos días. Cuando lleguen los patrocinadores suspendo el trabajo de la tarde e intensifico el entrenamiento.
¿Qué proyecto tiene a largo plazo?
-Estar en una tercera olimpiada. Es un reto personal y estoy deseoso de que llegue el día, pero vamos a pasito lento, como fueron estos cuatro años, pero bien hecho.
¿Por qué llegó a doparse? ¿Presión por un mejor tiempo? ¿Temas de patrocinio?
-Les he dicho a los jóvenes de colegio y a personal de algunas empresas en charlas de motivación que me vi tentado a usar una sustancia prohibida y aumentar mi rendimiento. No fue por presiones, es el ser humano que arriesga un poco más a ver qué se siente. Pero lo que pasan son tortas, sanciones y daño a la salud. No poder competir es triste, uno se siente muy culpable.