Morir en el olvido

¿Se imagina que a usted le podría ocurrir lo mismo? Usted dirá con firmeza: ¡a mí no me va a pasar eso! Pues sí... a ninguna persona se le ocurriría pensar que podría terminar su vida en un hospital sin estar enferma, pero ocurre. Y con frecuencia. En Costa Rica actualmente hay 115 personas a quienes sus familiares han dejado en hospitales y nunca volvieron a recogerlas ni a preguntar por ellas. Las dejaron con direcciones y teléfonos falsos.

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¿Se imagina que a usted le podría ocurrir lo mismo? Usted dirá con firmeza: ¡a mí no me va a pasar eso! Pues sí… a ninguna persona se le ocurriría pensar que podría terminar su vida en un hospital sin estar enferma, pero ocurre. Y con frecuencia.

En Costa Rica actualmente hay 115 personas a quienes sus familiares han dejado en hospitales y nunca volvieron a recogerlas ni a preguntar por ellas. Las dejaron con direcciones y teléfonos falsos.

Tienen días y meses y hasta años de estar sanas y llevan una vida como enfermas, vestidas con batas de hospital, en ambientes no propicios y menos en esta época de Covid-19, sin que nadie de su familia pregunte cómo está, si se siente bien, si tiene frío o hambre, si necesita algo.

¡Lo que sí tienen es la atención de ese excelente grupo humano que trabaja en la Caja Costarricense del Seguro Social!

Ejemplos de la vida real:

*María está sentada en una banca mirando a lo largo del corredor por si alguien viene a verla… tal vez hoy se le ocurra venir a alguno de sus siete hijos o de sus 14 nietos… En silencio se pregunta por qué será que no vienen a verla… ¿Será que ya no la quieren? y ¿por qué, si les dio a todos amor, estudios, comida y profesiones?

* Isabel está recostada en la realidad de su cuarto, que no es un dormitorio sino una sala de hospital: recuerda su casa, sí, la que construyó y pagó con su salario de maestra. ¡Qué lindo que era su jardincito lleno de flores! ¿Qué se haría su hijo tan bueno que no viene a recogerla? ¿Le habrá ocurrido un accidente? Hoy ese hijo maravilloso dejó una carta en la Administración informado que no la recogerá: vendió la casa y se ha ido fuera del país.

* Bernardo está sentado en su silla de ruedas, su mirada no expresa nada… ha perdido la memoria, no sabe su nombre. Nadie lo visita. Alguien lo ha reconocido y lo saluda, él no responde. Esa persona comenta que es un señor millonario a quien sus hijos le quitaron sus propiedades. Da sus direcciones y el hospital investiga; ese mismo día llega la orden de un juez para que se le ubique en un hogar y el Gobierno debe pagar por su estadía, cuando este señor amasó una fortuna que los hijos y nietos disfrutan.

* Y Clarita, la cantante, que lejos de estar triste a cada rato dice: ahorita me voy. Siempre está maquillada contando sus anécdotas en los mejores escenarios y la cantidad de propiedades y dinero que recibe de alquileres y le administran sus hijas. Nadie viene a verla. Hoy han venido a recogerla para llevarla a un albergue por orden del juez y llora mucho y pregunta por qué si ella tiene sus casas y su dinero… llama y llama por celular y nadie contesta. Camina despacio con su bastón y su ropita en un maletín rosado.

Historias reales que a más de una persona le pueden parecerle inventadas por la autora. ¡Acérquese a los hogares de larga estancia, a los hospitales y óigalas de sus propios dueños!

Hoy, como Presidenta del Consejo de la Persona Adulta Mayor (Conapam), clamo a la Asamblea Legislativa el apoyo para la aprobación del Proyecto 21888 en el que insistentemente trabaja doña Nidia Céspedes, para poder ubicar en albergues a esas personas y que ahí en los hogares de larga estancia vuelvan a la vida donde se les atiende con amor, las maravillosas Organizaciones de Bienestar Social.

Con ocasión del 15 de junio “Día Mundial de la toma de conciencia sobre el abuso y el maltrato a las Personas Adultas Mayores” solicitamos a las Señoras y a los Señores Diputados que apoyen a doña Nidia Céspedes y su Proyecto de Ley 21888 y con ello, al Conapam, pero sobre todo a que esas personas adultas mayores, para que vivan dignamente su tiempo final.

Señoras y Señores Diputados: muchas gracias porque con la reciente aprobación de la Ley de Penalización del Abandono y su apoyo a las personas mayores abandonadas, ustedes contribuyen con uno de los actos humanitarios más grandes de su Gestión Legislativa 2018-2020. 

A todos y todas los que leen este artículo, hoy más que nunca es necesario brindar el respeto que merecen las personas adultas mayores que con su esfuerzo y dedicación han heredado este hermoso país hoy disfrutamos. Con agradecimiento y consideración tienen la responsabilidad de velar por que sus mayores tengan calidad de vida en la vejez.

 

*Presidenta del Consejo de la Persona Adulta Mayor