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En los años noventa, cuando la exportación costarricense se diversificaba y surgían nuevos horizontes para los emprendedores, una familia de Sarapiquí decidió apostar por un producto que con el tiempo se convertiría en su carta de presentación ante el mundo: el palmito.
Así nació Agroindustrial Montaña Azul, empresa fundada por Víctor Arias Jiménez y hoy liderada por sus cuatro hijos, entre ellos Pamela Arias, directora de operaciones, quien conversó con Diario Extra sobre una historia de esfuerzo, innovación y visión empresarial.
“Somos una empresa 100% costarricense, familiar totalmente. Arrancamos con el palmito y hoy exportamos más de 25 productos a distintos continentes”, afirmó Arias.
Esa primera apuesta por el palmito fue un negocio verticalizado: desde la siembra del “coquito” hasta el enlatado final. Esa estructura les permitió garantizar calidad constante y dar un salto que pocos en el sector agroindustrial logran.
Las primeras exportaciones tuvieron como destino Puerto Rico y México. Desde entonces, Montaña Azul no ha dejado de crecer.
Hoy sus productos llegan a Estados Unidos, Canadá, Europa, el Caribe, Asia y Centroamérica. El catálogo se amplió con piña enlatada, yuca, tiquisque, papaya, mango, hoja de plátano y hasta combinaciones innovadoras como piña con coco para Inglaterra o piña con ron para Europa.
“El mercado manda, y uno debe escuchar con atención lo que el cliente pide”, resume Arias.
Uno de los secretos del crecimiento ha sido la participación constante en ferias internacionales de alimentos. La empresa tiene presencia en eventos en Alemania y ferias en Chicago, espacios que les permiten mostrar su oferta y, sobre todo, captar tendencias.
“No es solo un stand, es un laboratorio vivo de ideas. Los clientes nos sugieren productos y nosotros tenemos la flexibilidad para innovar”, señaló.
La diversificación también alcanzó los segmentos de mercado. No se enfocan únicamente en supermercados y retail, sino que atienden a restaurantes, hoteles y cadenas de food service en diferentes países. Además, han incorporado líneas orgánicas para atender la creciente demanda de consumidores que buscan salud y sostenibilidad.
Montaña Azul tiene su planta en Horquetas de Sarapiquí, donde genera empleo para decenas de familias en una zona que necesita oportunidades. Esa dimensión social es parte central de la identidad de la empresa.
“Nos debemos a nuestros colaboradores, gracias a ellos podemos garantizar que el palmito que se consume en Costa Rica es el mismo que disfruta una familia en otros países”.
El recorrido no ha estado exento de desafíos. La competencia internacional es fuerte y países como Ecuador, Perú o Bolivia ofrecen productos similares.
Para Montaña Azul, la clave ha sido confiar en la calidad del producto costarricense y en la fortaleza de trabajar bajo marcas privadas de sus clientes. De hecho, uno de los valores agregados es que un supermercado o distribuidor puede vender piña, yuca o palmito costarricense bajo su propia marca.
En palabras de Pamela Arias, la historia de Montaña Azul es también un mensaje motivador para otros emprendedores:
“Sí se puede. Hay que creérsela. Costa Rica vende y el país abre puertas, pero el emprendedor debe conocer muy bien su producto y estar dispuesto a salir, participar en misiones comerciales, perder el miedo y rodearse de gente que apoye sus proyectos”.
A 25 años de aquel primer envío de palmito, la empresa familiar sigue innovando, ahora con nuevos lanzamientos para ferias internacionales y con la meta de seguir llevando el sello costarricense a más rincones del mundo.
Productos de Montaña Azul
• Palmito (base del negocio, con cosecha propia todo el año).
• Piña enlatada en distintas presentaciones.
• Yuca enlatada.
• Tiquisque, tubérculo típico costarricense.
• Papaya.
• Hoja de plátano.
• Versiones orgánicas de frutas y vegetales.
• Entre otros productos.
Métodos de contacto
• www.montana-azul.com
• 2261-4128