Monfort: el mayor spammer español y la violación a la privacidad

Hoy día resulta una tarea casi imposible mantener algún grado de privacidad en internet; nuestra información es recolectada por terceros utilizando distintas técnicas que van desde el levantamiento manual de bases de datos hasta la utilización de software especializado que puede determinar nombres de sujetos, direcciones electrónicas, números de teléfono, sexo, religión, estado civil y […]

Hoy día resulta una tarea casi imposible mantener algún grado de privacidad en internet; nuestra información es recolectada por terceros utilizando distintas técnicas que van desde el levantamiento manual de bases de datos hasta la utilización de software especializado que puede determinar nombres de sujetos, direcciones electrónicas, números de teléfono, sexo, religión, estado civil y un sinfín de etcéteras que pueden imaginarse.

REGULACIÓN EN COSTA RICA. Roberto Lemaitre Picado, en su artículo publicado en el Observatorio Iberoamericano de Protección de Datos, “El spam en el marco jurídico costarricense reto jurídico informático” (https://oiprodat.com/2015/03/05/el-spam-en-el-marco-juridico-costarricense-reto-juridico-informatico/#_ftn2) señalaba que a partir de la promulgación de la Ley de Delitos Informáticos en el año 2012, y con la inclusión en nuestro código penal del numeral 232 inciso e), se había incluido como tipo penal la figura del spammer y podría, de resultar culpable, darse una sanción de uno a seis años de prisión “A quien ofrezca, contrate o brinde servicios de denegación de servicios, envío de comunicaciones masivas no solicitadas, o propagación de programas informáticos maliciosos”. 

Refiere el mismo autor que nuestra legislación, además de la tipificación penal, también incluye una regulación en el artículo 44 de la Ley General de Telecomunicaciones que, si bien regula un universo distinto al de las telecomunicaciones, incluye prácticas de envío de mensajes masivos desde distintas plataformas tecnológicas.

MONFORT, EL MAYOR SPAMMER ESPAÑOL. Esta reflexión sobre la regulación del spam en Costa Rica viene a colación por la irrupción en nuestro país de un sujeto llamado JP Monfort, quien a diario, y minuto a minuto, está llenando nuestro correos electrónicos con información que solo a él le interesa y a quien la prensa española ubica como el mayor spammer en nuestra lengua: “Un gran número de directores y ejecutivos de las empresas españolas están incluidos en las listas de distribución del spammer español. 

En una de ellas, la ‘comunicadores’, se ha generado un grupo de directores de comunicación que amenaza con denuncias colectivas por la Ley de Protección de Datos. Otros prefieren tomarse el bombardeo de correos en broma. ‘Es una pesadilla. Le he pedido tres veces que me diera de baja, pero está claro que es predicar en el desierto’, explica una de las afectadas. 

El spammer es capaz de enviar un mensaje hasta 30 veces al día a un mismo destinatario. Es lo que hizo con el Chicago Tribune para solicitar un blog en el lugar. El editor digital del diario, Alex Parker, publicó su bandeja de entrada en Twitter para suplicar públicamente el fin del acoso – Jaime P. Monfort, please stop it.” (https://www.economiadigital.es/directivos-y-empresas/el-rey-del-spam-espanol-que-embauca-a-la-flor-y-nata-de-la-politica-mundial_185887_102.html).

NUESTRA CRUDA REALIDAD. Lo cierto es que, a pesar de los esfuerzos que hagamos por eliminar la mayor cantidad de correo basura, tendremos que vivir con sujetos que, como Monfort, tienen un plan y es llenar su bandeja de correo con información sin importancia; tenga paciencia y pase todas las direcciones a la lista negra de correos.