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Renato Alvarado, ministro de Agricultura y Ganadería, dice sí al cáñamo, pero no al mariguanol. De este modo, dejó ver en términos sencillos su posición con respecto al proyecto de Ley que se discute en la Asamblea Legislativa en torno al tema.
“Empezar a producir marihuana con alcaloides se nos complica mucho, no tenemos capacidad de control, ni las otras instancias del gobierno, hablo de los Ministerios de Seguridad y Salud. Para producir la planta habría que implementar un proceso de fiscalización en las fincas para que no se fuguen”, manifestó.
El alcaloide es la sustancia que tendría el efecto sedante que contienen productos, cuya distribución al público es permitida en otros países, incluso para tratamientos medicinales.
¿Entonces por qué el cáñamo sí? Alvarado dijo que la diferencia está en que este contiene niveles inferiores al 1% en THS (componente psicoactivo tetrahydrocannabinol) y un alto nivel de CBD (Cannabinol).
“El cáñamo no es psicotrópico, entonces ahí no vemos dificultad, sino una oportunidad comercial. Estamos probando la siembra de variedades de plántulas bajo estrictos controles”, indicó el rector del sector agropecuario.
Estas variedades a prueba se trajeron bajo un convenio con la empresa Roco Plants, la cual es presidida por un empresario de apellidos Robert Odio.
“La empresa es la que esta trayendo las plantas, nosotros somos los garantes del procedimiento técnico y científico, de la investigación. Esas plantas no se pueden vender, ni comercializar, ni sacar fuera del laboratorio. El interés de ellos es tener la data del comportamiento de las variedades de plantas para que cuando se apruebe el proyecto de Ley hacer todos los trámites para solicitar los permisos y las licencias”, explicó Alvarado.
El ministro señaló que la empresa solo aporta las plantas, el MAG a través del INTA la investigación. Solo para ese fin se pueden traer.
“Cuando se dio la oportunidad del negocio del cáñamo, empezamos a buscar el mecanismo para traer la semilla al país. Estamos haciendo pruebas en laboratorios bajo ambiente controlado. Vamos a probar 12 variedades”, acotó.
La semilla se puede usar para alimentación humana, la flor para alimentación animal, los tallos para textiles, y el aceite de las semillas para cuidado personal.
“Nosotros no vamos a promocionar el cáñamo hasta no probar que hay un encadenamiento productivo.
Al final de esta investigación, el INTA (Instituto Nacional de Innovación de Transferencia en Tecnología), contará con información valiosa sobre la adaptabilidad del cultivo de cáñamo industrial en las regiones donde se realizará el estudio.
Esto permitirá ejecutar nuevos procesos de investigación para la adaptación de la tecnología de producción a las condiciones locales.
La decisión es impulsar el cultivo del cáñamo con fines industriales, dado el interés que diversos grupos agroproductivos han expresado para el desarrollo de la actividad.