Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
El proceso de descarbonización que atraviesa Costa Rica, específicamente el cambio de hidrocarburos por electricidad en el transporte público y privado, generaría una disminución en los ingresos del gobierno durante los próximos 25 años.
De acuerdo con el Informe de Impacto Fiscal en el Proceso de Electrificación del Transporte de Costa Rica, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la creciente demanda de vehículos eléctricos tendrá un impacto directo en la recaudación del impuesto único a los combustibles.
En 2024, el Ministerio de Hacienda recibió ¢619 mil millones por este tributo, lo que representa un 1,14% del Producto Interno Bruto (PIB).
Según las estimaciones del economista Fernando Rodríguez, ese porcentaje del PIB pasaría de 1,19% en 2025 a 0,48% en 2050.
“Este es uno de los impuestos más particulares, porque básicamente lo que grava es el consumo, no el valor del combustible. Entonces, si el consumo de combustibles empieza a resentirse, pues ahí también vamos a ver cómo disminuye la recaudación. En nuestro análisis, la carga impositiva a los hidrocarburos es más pesada que el IVA a la electricidad, por lo que no compensa las pérdidas en ingresos”, explicó Rodríguez.
El exviceministro de Hacienda también advirtió que el impacto podría ser mayor si el ritmo de la transición hacia vehículos eléctricos se acelera.
Incluso, las pérdidas fiscales podrían aumentar si otras industrias que actualmente utilizan diésel para sus procesos operativos también adoptan sistemas eléctricos.
El impuesto único a los combustibles se distribuye, principalmente, entre cuatro instituciones: el Ministerio de Hacienda, que recibe un 51,4%; las municipalidades, con un 22,3% para el mantenimiento de la red vial cantonal; el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), con un 21,8% para la red nacional; y el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (Fonafifo), con un 3,5%.

