
Las autoridades de la Dirección General de Migración y Extranjería realizaron una visita de supervisión este sábado al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría (AIJS) para evaluar de primera mano la experiencia de los viajeros y la eficiencia en los tiempos de atención durante el ingreso al país.
La delegación, encabezada por Omer Badilla, viceministro de Gobernación y Policía y Director General de Migración y Extranjería, junto con la cúpula de la Policía Profesional de Migración, recorrió las áreas de llegadas y salidas para verificar las mejoras implementadas durante la semana destinadas a mitigar las filas y los tiempos de espera.
A pesar de los esfuerzos por agilizar el paso de los pasajeros, Badilla fue enfático en que la prioridad del Estado es mantener un control riguroso sobre quién ingresa al territorio nacional.
“Hay que tener un tema muy claro y es que Costa Rica no negocia la seguridad nacional”, manifestó el jerarca.
“Probablemente puedan existir filas como lo hay en todos los aeropuertos del mundo. Sin embargo, Costa Rica está siendo más estricta en los controles de seguridad para garantizar que las personas que entran a Costa Rica sean adecuadas”, añadió.
Operatividad bajo alta demanda
La jornada de este sábado registra una intensa actividad migratoria. Según datos oficiales, se han habilitado 23 ventanillas (counters) de atención para gestionar un total de 42 vuelos programados en la franja horaria de 6:00 a.m. a 6:00 p.m.
Solo durante la mañana de este sábado, el Aeropuerto Juan Santamaría contabilizó más de 10 mil movimientos migratorios. A nivel nacional, la cifra de movimientos supera los 20 mil, lo que refleja una alta visitación en los diversos puestos fronterizos del país.
Como parte de la inspección, las autoridades también interactuaron directamente con los visitantes. “Estamos visitando a los turistas, hablando con ellos para conocer la experiencia que tienen acerca de nuestras instalaciones aeroportuarias”, añadió Badilla.
Esta supervisión busca equilibrar la facilitación del turismo con la protección de las fronteras, asegurando que las mejoras técnicas en el aeropuerto no comprometan los estándares de vigilancia migratoria.
