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Las microempresas no se lograron recuperar de los efectos de la pandemia en 2020 y son el sector más frágil de la economía empresarial, de acuerdo con un estudio del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE) de la Universidad Nacional (UNA).
Esta investigación reveló datos que evidencian la importancia de estos emprendimientos y el impacto sufrido en los últimos cinco años.
La pandemia por COVID-19 dejó efectos que siguen repercutiendo a largo plazo, especialmente en la economía de las mipymes, o microempresas.
De acuerdo con datos del CINPE, hubo un descenso del 25.8% en este tipo de emprendimientos desde el año 2020.
Esto afectó a la economía nacional, pues las mipymes representan el 81% del parque empresarial en Costa Rica.
Es decir, pese a que las microempresas dominan este sector cuantitativamente, son frágiles ante los cambios del mercado y en estabilidad para la generación de empleo.
Ante este escenario, las estadísticas señalan a las grandes empresas como las que sostienen la economía, con un 74% de aporte en ingresos y un 95% de exportaciones.
La realidad de las empresas en el país evidencia desigualdades y un ecosistema especialmente complicado para los pequeños y medianos emprendimientos.
