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Ciudad de México (AFP). Unos, confundidos; otros, indignados por lo que consideraron una “farsa”. La inédita elección de jueces en México sacó a flote la polarización política, pero también la indiferencia de muchos frente al futuro de la justicia.
La jornada transcurrió con un marcado ausentismo en varios puestos de votación, donde los electores tuvieron que lidiar con múltiples boletas (una por cada cargo) y extensas listas de candidatos.
Estos comicios fueron resultado de una reforma constitucional impulsada por el oficialismo de izquierda con el argumento de combatir una impunidad de más de 90%, pero que según sus críticos dejará la justicia a merced de presiones políticas y criminales.
En una casilla del barrio Escandón, en Ciudad de México, apenas 5% de las personas inscritas habían emitido su voto tres horas después de iniciada la jornada.
Allí, un hombre tardó unos 26 minutos en marcar las nueve papeletas que recibió.
“Creo que les asustó un poco el cúmulo de información que deberían de tener en mente”, señaló a su vez Gerardo Terán, de 66 años, presidente del centro de votación, para explicar la baja afluencia de electores.
Los capitalinos debían elegir entre 294 candidatos a diferentes puestos federales y locales, desde ministros de la Corte Suprema hasta jueces de distrito.
Simultáneamente, un grupo de opositores al gobierno de izquierda mostró su rechazo a los comicios con una marcha en el centro de Ciudad de México.
Vestidas principalmente de blanco y rosa, unas mil personas gritaron consignas como “no a la farsa judicial” y agitaron pancartas con la leyenda “yo no voto”.
“Todo esto es un absurdo, así es que no tiene futuro”, afirmó Ernesto Salas, comerciante de 70 años, sobre la jornada electoral.