MEP tiene un orientador por cada 400 estudiantes

Pese a aumento de violencia en centros educativos

En medio de la ola de violencia que sufre el país, la cual también golpea a escuelas y colegios, el Ministerio de Educación Pública (MEP) tiene en promedio un solo orientador por cada 400 estudiantes.

Así lo reveló a Diario Extra Mónica Barquero, vocera del Colegio de Profesionales en Orientación (CPO), quien lamenta que muchas veces un solo profesional debe cargar con los problemas de cientos de alumnos.

“En promedio un orientador atiende a 400 estudiantes. Hay lugares en que tenemos un solo profesional para mil estudiantes, por ejemplo, en un colegio centrado en una zona urbano-marginal con una problemática social constante. ¡No damos abasto!”, subrayó Barquero.

Con apenas 1.748 profesionales, la brecha de personal sigue siendo una de las principales problemáticas que enfrentan estos funcionarios, quienes incluso alertan sobre una intención del MEP de cerrar progresivamente las plazas.

Según el CPO, de unos 7.000 centros educativos de primaria públicos, solo 428 cuentan con este servicio, mientras que en preescolar la cobertura no existe. 

“En vez de un aumento, hemos tenido una disminución de plazas de orientación por lo que la atención que brinda cada orientador es muy alto”, agregó Barquero.

Acoso escolar en aumento

La preocupación de los orientadores surge al mismo tiempo que el acoso escolar en Costa Rica va en aumento y evidencia una crisis en el sistema educativo, mientras que la falta de orientadores limita una adecuada atención.

En 2019 se registraron 186 denuncias por bullying,; en 2023 la cifra ascendió a 826 y para 2024 a 990 casos. A mayo de 2025 ya se habían reportado 131 casos, según cifras del Centro de Orientación e Información del Patronato Nacional de la Infancia (PANI).

No obstante, la gravedad de la situación trasciende estos números.

De acuerdo con el más reciente estudio del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA), el 44% de los estudiantes costarricenses han sido víctimas de acoso escolar en algún momento, lo que coloca al país en el primer lugar a nivel mundial en esta problemática.

“La víctima de acoso suele experimentar pérdida de autoestima, miedo, aislamiento social y consecuencias psicológicas como ansiedad o depresión”, explicó Álvaro Solano, director de Psicología de la Universidad Fidélitas.

¿Qué dice el MEP?

José Leonardo Sánchez, jerarca de la cartera, reconoció que existe una falta de personal, tanto en psicólogos como en orientadores dentro del Ministerio.

“Lo que pasa es que en estos años ha estado congelado el tema de la creación de plazas. El otro año (ya estoy presupuestándolo), vamos a contratar cerca de 200 plazas en diferentes áreas. Dentro de esas vienen psicólogos, orientadores y docentes de educación especial que también son muy importantes”, aseguró.

Según Sánchez, el MEP cuenta con diversas instancias para atender situaciones que afectan a la comunidad educativa. Entre ellas están la Dirección de Vida Estudiantil, la Dirección de Derechos Estudiantiles y la Contraloría de Servicios.

Estas brindan acompañamiento y atención mediante una plataforma diseñada para canalizar consultas o denuncias tanto de estudiantes como de padres de familia y docentes.

“Sabemos que eso no es suficiente, porque vamos viendo casos conforme van entrando, pero hoy estamos haciendo esfuerzos para ver cómo canalizamos el problema que tenemos. También estamos creando protocolos que minimicen el tema de la violencia y el bullying”, comentó el jerarca.

La figura del orientador aporta un enfoque preventivo integral, abarcando aspectos físicos, emocionales, sociales, éticos, espirituales y vocacionales.

¡Tampoco hay psicólogos!

Según datos del Ministerio, la planilla apenas cuenta con 148 psicólogos para atender las problemáticas de salud mental de 1.074.833 estudiantes. Es decir,  hay un psicólogo por cada 7.200 estudiantes.

Además, el Colegio de Profesionales en Psicología advierte que uno de los aspectos más preocupantes ante la falta de especialistas es la ausencia de personas expertas capaces de identificar a tiempo señales de alerta y derivar correctamente los casos que requieran atención clínica especializada.