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El Ministerio de Educación Pública (MEP) descartó, por ahora, realizar visitas de estudiantes a centros penitenciarios como parte de una estrategia para prevenir que niños y adolescentes sean captados por el crimen organizado.
El ministro de Educación, Leonardo Sánchez, por medio de un Facebook Live, aclaró que la posibilidad de llevar alumnos a cárceles ha adquirido notoriedad mediática, pero aseguró que actualmente esa medida está lejos de concretarse.
“No necesariamente tienen que ir los estudiantes a la cárcel. Nadie aprende con miedo y eso es un principio que nosotros tenemos acá”, manifestó Sánchez.
Según el jerarca, el mandato planteado por el Gobierno consiste en buscar mecanismos para evitar que niños y adolescentes sean incorporados a estructuras criminales, pero la respuesta del MEP estará concentrada principalmente en la educación y la prevención, por lo que el titular de la cartera se distanció del plan propuesto por la mandataria.
La estrategia que pretende fortalecer el MEP contempla actividades relacionadas con arte, deporte, recreación y permanencia de los estudiantes dentro del sistema educativo.
Sánchez tampoco cerró completamente la posibilidad de analizar otras iniciativas en el futuro, pero aseguró que cualquier propuesta deberá contar previamente con criterios técnicos, legales y pedagógicos, además de la participación de especialistas.
“Cualquier estrategia o plan que utilicemos para reforzar este objetivo (…) siempre va a tener un criterio técnico, legal y pedagógico y tiene que ser mediado por expertos. Así que eso está como lejos de que se cumpla. Por ahí no es”, afirmó.
Para el jerarca, una de las principales herramientas contra el reclutamiento de menores por organizaciones criminales es evitar que abandonen las aulas y fortalecer su permanencia dentro del sistema educativo.
La idea de llevar a estudiantes a los centros penitenciarios surge por orden de la presidenta Laura Fernández, quien en la conferencia de prensa del 1 de julio, la mandataria propuso que estudiantes de centros educativos visiten el Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (Cacco).
“Aquí está el ministro de Educación, ojalá podamos hacer algunas giras, de centros educativos de barrios peligrosos del país, donde hay chiquillos jugándosela, donde hay muchachos que creen que delinquir puede ser su estilo de vida. Hagamos unas visitas don Gabriel, para que los jóvenes (…) pongan las barbas en remojo”, declaró la mandataria en aquel entonces.
Las visitas de estudiantes a centros penitenciarios como medida para prevenir la delincuencia podrían aumentar, y no reducir, la probabilidad de que los jóvenes cometan delitos en el futuro.
Esa es la principal conclusión de una revisión sistemática que analizó la evidencia científica disponible sobre este tipo de programas.
La investigación fue publicada por la Cochrane Database of Systematic Reviews, una de las principales organizaciones internacionales dedicadas a la evaluación de evidencia científica.

