
Un 38,5% de la población estudiantil de las universidades públicas depende exclusivamente de la beca que recibe para continuar sus estudios superiores.
A diferencia de otros estudiantes, este grupo no percibe ingresos propios ni recibe apoyo económico de sus familiares, por lo que su permanencia en las aulas depende por completo de este beneficio.
Así lo revela el informe Caracterización de la población estudiantil universitaria estatal 2025, el cual muestra que casi cuatro de cada diez estudiantes de las cinco universidades públicas tienen en la beca su única fuente de apoyo económico para mantenerse en la educación superior.
El informe fue presentado por el Consejo Nacional de Rectores (Conare), a través del Observatorio Laboral de Profesiones (OLaP). La investigación es representativa de 115.570 estudiantes matriculados durante el primer ciclo lectivo de 2025 y se elaboró a partir de una muestra de 12.214 personas.
Más allá de la alta dependencia de este beneficio, el informe también señala que el 52,9% del estudiantado identifica la beca como su principal fuente de financiamiento, aunque en algunos casos la complementa con otros ingresos.
En cuanto a las becas otorgadas por condición socioeconómica, estas benefician al 44,7% de la población estudiantil, lo que las convierte en la modalidad de mayor cobertura dentro del sistema de apoyo universitario.
Los resultados muestran, además, que un 40,4% de los estudiantes recibe ayuda económica de su familia para costear su formación, mientras que un 22,1% complementa sus ingresos mediante actividades laborales.
“Evidencian la importancia que tienen las becas y que son un instrumento que tienen las universidades para disminuir las desigualdades preexistentes a un proyecto universitario, fomentar la permanencia y garantizar la equidad de las personas que estudian en las universidades”, expresó Gustavo Navarro, investigador del OLaP.
Gustavo Navarro
Investigador del OLaP
“Este estudio el principal valor que aporta es conocer qué tipo de costarricense es el que está en las aulas universitarias y no solo eso, sino conocer las características de su vida y los principales desafíos que presentan para llevar a cabo un proyecto académico”.
El documento también muestra que una parte importante del estudiantado enfrenta condiciones que aumentan su vulnerabilidad económica. Un 54% de los estudiantes proviene de fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), lo que implica asumir gastos adicionales para asistir a la universidad.
Además, un 22% tuvo que cambiar de residencia específicamente para continuar sus estudios. A esto se suma que el 69% de la población estudiantil depende económicamente de su familia, mientras que un 41% asegura enfrentar dificultades económicas.
Olman Madrigal
Coordindaor del OLaP
“Esto reafirma el compromiso que tienen las universidades con este sistema de apoyo y no solo las becas, sino el resto de los beneficios y lo importante que es para ellos. Pero definitivamente las becas seguirán siendo un motor de movilidad social para los estudiantes”.
Incluso un 18% de los universitarios es el principal sostén económico de su hogar, por lo que debe combinar sus responsabilidades familiares con la formación académica.
Asimismo, hay diferencias en las condiciones materiales con las que estudian los universitarios. Aunque el 80% cuenta con una computadora portátil, las condiciones para estudiar desde el hogar aún presentan limitaciones para una parte importante de la población.
Según los resultados, un 66% dispone de una silla adecuada y un 64% tiene un escritorio para realizar sus labores académicas.
Sin embargo, apenas el 44% afirma contar con un espacio adecuado para estudiar en su casa.
“Es fundamental que podamos tomar estos datos para analizar qué beneficios podemos generar con el fin de apoyar a estas personas durante su proceso educativo y por eso hemos sido tan insistentes en la necesidad de fortalecer el FEES”, indicó Jorge Herrera, presidente del Conare y rector de la Universidad Nacional (UNA).
Jorge Herrera
Rector de la UNA y presidente del Conare
“Hemos hecho un gran esfuerzo por abrir más carreras y llevar más oportunidades a las distintas regiones del país. Este estudio demuestra que ese beneficio es un elemento fundamental para garantizar que los estudiantes que ingresan puedan concluir exitosamente su formación”.
Según las autoridades, estos datos ofrecen un panorama sobre las condiciones socioeconómicas, territoriales y académicas de quienes cursan estudios en las universidades públicas del país, con el fin de contribuir a la mejora de las políticas públicas.



