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El exdirector de Migración y Extranjería, y actual ministro de Seguridad Mario Zamora Cordero, relató a Diario Extra los pormenores de una operación encubierta que dirigió en 2006 contra una red de crimen organizado vinculada a mafia asiática, que intentaban establecer en Costa Rica un esquema de tráfico ilegal de personas y sobornos millonarios.
Según su testimonio, todo comenzó tres meses después de asumir la dirección de Migración, cuando un oficial le advirtió que un ciudadano chino insistía en reunirse con él de manera sospechosa.
“En ese momento acudí a la Fiscalía General y puse en alerta al Ministerio Público. Me informaron que desde hacía tiempo investigaban la presencia de mafias asiáticas que buscaban traer personas en condición de semiesclavitud para ser explotadas laboralmente”, recordó.
A solicitud de la Fiscalía, Zamora actuó como agente encubierto para detectar la red que ofrecía sobornos a cambio de visas.
“Me pidieron operar como una especie de agente encubierto. En la primera reunión me acompañó un oficial del OIJ, que presenté como mi mano derecha. Llevaba micrófonos proporcionados por el Poder Judicial para registrar todo”, explicó.
En el primer encuentro que se realizó en un restaurante bajo vigilancia llegaron dos mujeres, una de ellas “de apariencia refinada y con modales diplomáticos”.
“Me preguntó qué sentiría si no tuviera que trabajar nunca más. Era el anzuelo: me ofrecieron $5.000 por cada visa para 500 ciudadanos chinos, es decir, $2,5 millones en total”, relató Zamora.
Durante cuatro meses la operación controlada permitió reunir pruebas contundentes: grabaciones, transferencias y más de 100 pasaportes entregados por los integrantes de la red.
“En la primera entrega de dinero recibimos unos $360.000, que sirvieron como evidencia del soborno. Teníamos micrófonos, cámaras y testigos. Era una operación sólida”, aseguró.
7 detenidos y caso en impunidad
La investigación culminó con la detención de siete personas ligadas al intento de soborno y tráfico de visas.
“Estuvieron en prisión preventiva durante año y medio. Luego los tribunales los liberaron pese a mi oposición. Yo advertí del riesgo de fuga y de represalias”, dijo el exfuncionario.
El caso se paralizó en los tribunales y prescribió en 2017, una década después.
“Fue frustrante. Todo el esfuerzo, los riesgos asumidos y las pruebas quedaron en nada. Peor aún, se les devolvió el dinero. Es un caso de impunidad absoluta”, lamentó.
Zamora calificó lo sucedido como un ejemplo de falla estructural del sistema judicial costarricense.
“Demuestra que podemos hacer investigaciones profundas y arriesgadas, pero si el caso no llega a juicio, la justicia no se aplica. En este, la prueba era tan clara como detener a un narcotraficante con dos toneladas de cocaína”, comparó.
El ministro de Seguridad señaló que, al igual que en ese operativo, otros casos recientes como el del laboratorio de fentanilo desmantelado por la PCD también han quedado sin condena.
“Es el mismo patrón: operaciones bien estructuradas, riesgo para los oficiales, pero el sistema termina liberando a los sospechosos”, denunció.
Un caso que trascendió fronteras
El operativo fue reconocido internacionalmente por organismos como la OIM y presentado en foros sobre trata de personas y crimen organizado.
“En su momento, se habló del golpe más fuerte a la mafia china en la región. Sin embargo, la vergüenza es que años después el caso no llegó ni siquiera a juicio. Se le devolvió el dinero al sobornador. Eso es una bofetada para todos los que creemos en la justicia”, afirmó.
Para Zamora, el expediente se convirtió en un “caso escuela” sobre cómo la falta de acción judicial debilita la lucha contra el crimen organizado.
“Este episodio demuestra que Costa Rica no ha sido lo suficientemente fuerte para juzgar a estructuras criminales internacionales. Cuando nosotros no aplicamos la ley, tienen que venir otros países, mediante la extradición, a hacerlo por nosotros”, concluyó.
