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Heredia. -Muchos heredianos concuerdan en que Verny Scott fue de los puntos altos en las victorias 2-0 y 3-0 ante la Liga y Saprissa.
Lo que muy pocos saben es que para llegar donde está, el volante ha tenido que sortear muchos obstáculos y remar contra corriente la mayoría de veces.
Viene de una familia humilde en la que siempre tuvo que salir a trabajar para aportar económicamente y no se le arruga a nada. En un momento determinado fue el sustento del hogar junto a dos de sus hermanos, que son 9 en total. Su mamá sacó a la familia adelante sola, de ella aprendió a ser luchador, valiente y esforzarse por lo que quiere.
En el fútbol ha tenido poca suerte y en varias ocasiones se le cerraron puertas, desde que debutó con el Herediano el 10 de diciembre de 2001. En esa primera etapa no la pasó bien y se fue a probar suerte a Argentina, donde al poco tiempo regresó. También jugó en Guatemala y en el país con la UCR, Barrio México, Santos y San Carlos.
Fue el técnico Marvin Solano quien apostó por él para regresar a casa rojiamarilla, ante la desaprobación de un gran sector de la barra herediana. Pero en los últimos dos partidos tuvo un rendimiento destacado.
“En el fútbol me ha costado mucho abrirme paso, y se me dio la oportunidad de estar otra vez con el campeón. Venir se me da en un buen momento porque soy más maduro, entiendo un poco más lo que tengo que hacer dentro del terreno de juego”, dijo en charla con DIARIO EXTRA.
“Siempre he sido un luchador, una persona que tiene sueños y metas, siempre busco ir para adelante”, agregó el volante, quien recordó la época en la que era el principal bastión de la familia.
“Ahora es un poco diferente porque tengo un hijo y velo por él, a mis hermanos menores trato de ayudarlos en lo que pueda pero uno tiene más responsabilidad y ellos están un poco más grandes. Años atrás era parte importante del sustento de mis hermanos pero ya trabajan y entre todos nos vamos ayudando”.
La pérdida de su señora madre fue uno de los momentos más duros que ha pasado. “Desde que murió mi mamá entre todos nos acogimos y nos ayudamos para salir adelante porque es bastante difícil. Hemos sido buenos hermanos”.
Nunca se echó a morir cuando las cosas no le salían y dice que ahora es cuando empieza a ver la recompensa. “Lo de luchador viene de mi mamá y mis hermanos, ella trabajó mucho tiempo en la Dos Pinos, se levantaba súper temprano y llegaba muy tarde a la casa, siempre luchó, veló porque tuviéramos un plato de comida siempre. “Ella fue muy valiente porque tener nueve hijos en esos tiempos no era cualquiera, nunca nos hizo a un lado, ni nos regaló como se acostumbraba antes, siempre vivo muy agradecido con ella”.
A sus 31 años tiene muchas metas por cumplir en el fútbol, una de ellas convencer al cuerpo técnico y la dirigencia para renovar el contrato, que se le vence al cierre del torneo.
“Me he entregado al 100% esperanzado que en cualquier momento iba a venir la recompensa”. Agradeció a la afición por el apoyo y en las muestras de cariño que le han dado en los últimos dos juegos.