
El 62% de los empleadores en la región identifica el bienestar emocional como la prioridad absoluta a fortalecer en los próximos tres años, impulsados por la necesidad de atacar el impacto del agotamiento, la ansiedad y el estrés en la productividad.
Según la Encuesta de Tendencias en Beneficios de la agencia WTW, el panorama actual es desafiante, ya que los datos globales indican que un tercio de los trabajadores presenta signos de ansiedad o depresión.
El informe señala que la salud mental ha dejado de ser un asunto estrictamente personal para convertirse en un pilar de la sostenibilidad del negocio, aspecto que afecta directamente el compromiso, el ausentismo y la retención del talento.
Además, el 49% de las empresas planea reforzar sus estrategias de comunicación y acompañamiento, buscando que los colaboradores comprendan y utilicen de manera más efectiva los beneficios que ya tienen a su disposición.
Además, el estudio revela una tensión creciente respecto a la modalidad de trabajo: mientras dos tercios de los empleados en la región demandan mayor flexibilidad y teletrabajo, muchas organizaciones están impulsando un retorno a la presencialidad.
Este escenario obliga a las compañías a replantear sus relaciones laborales y su propuesta de valor para no perder competitividad en el mercado.
