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En los espacios públicos donde he tenido la oportunidad de referirme a temas de la salud, siempre he manifestado que antes de ser sindicalista, primero soy con mucho orgullo funcionario de la Caja Costarricense del Seguro Social; porque en esta noble institución descansa no solo la seguridad social en materia de salud y de pensiones para los costarricenses, sino que es pilar fundamental de la verdadera democracia que gozamos en nuestro país, porque sin educación, sin trabajo y sin salud, un pueblo jamás tendría una democracia a plenitud. Es por tal razón que es sumamente preocupante, lo que ha acontecido en los últimos años en la CCSS, en donde un asegurado tiene que esperar cinco, seis, siete y hasta más años para un procedimiento quirúrgico o terapéutico.
En cuanto a las necesidades institucionales, el trabajar en enfermería en horario hospitalario es decir 24/7 los 365 días del año; haber laborado en los tres niveles de atención, en servicios tan importantes como emergencias, medicinas y cirugías en diferentes hospitales clase A, me ha permitido al igual que la mayoría de mis compañeros, amigos y colegas percibir el dolor humano en su máxima expresión, pero también entender la dinámica, protocolos y procesos que revisten la atención oportuna de pacientes. Es por eso que tenemos que prestar mucha atención sobre las propuestas que realizan los candidatos políticos ante los problemas de salud.
Nos encontramos en un momento crucial de cara a las elecciones nacionales y como la mayoría de los costarricenses que podremos ir a las urnas electorales el domingo 4 de febrero y que aún no hemos decido por quién votar, he estado pendiente, escuchando y prestando mucha atención de los debates, para ponderar los criterios de los candidatos, en la búsqueda de soluciones para los problemas medulares que afectan al país, como lo es la prestación de servicios de salud de la CCSS.
La última actividad que le presté seguimiento, fue la organizada por el Tribunal Supremo de Elecciones mediante los debates efectuados el día domingo 7 y lunes 8 del presente mes, donde se nos presentó a todo el electorado, de manera objetiva, a los 13 candidatos que aspiran llegar a la silla presidencial y en buena teoría después de un espacio como este, las personas susceptibles a votar tendríamos que tener un panorama más claro, para decidir por quién votar; pero con los argumentos y posiciones de la gran mayoría de los postulantes, deja serias dudas, sobre la seriedad de sus propuestas y cuando se les preguntó puntualmente qué hacer para disminuir las listas de espera, en su futuro gobierno, muchos de ellos hablaron de implementar un segundo turno en los hospitales, lo cual es una falaz propuesta para los costarricenses.
Lo primero que se debe entender en cuanto al funcionamiento de los servicios de Salud, es que la atención primaria, más conocida como los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS), nacieron con la intención de impulsar la salud preventiva, bajo la perspectiva y la lógica de que es más beneficioso y económico prevenir las enfermedades que curarlas, procurando una vida saludable y de calidad para los asegurados. Los EBAIS fueron creados para cubrir una población de 2000 mil personas para cada equipo de Salud (Médico, Auxiliar de Enfermería y ATAP), pero nuestra realidad actual es que solo un EBAIS atiende entre 4.000 mil y 6.000 mil personas, con una atención de 15 o menos minutos por paciente, es decir de 4 a 5 usuarios por hora, lo que hace imposible que se brinde una atención de calidad. El otro punto importante en cuanto a la atención primaria es la escasa capacidad resolutiva que posee; por lo que ante la presunción de problemas crónicos de salud, el médico tratante lo único que puede hacer es trasladar al paciente con una referencia hacia la clínica de adscripción u hospital, y es ahí donde empieza el calvario para el asegurado.
La mayoría de clínicas y hospitales nacionales no cuentan con la cantidad de médicos especialistas, para cubrir la necesidad de los asegurados que requieren de una atención médica específica. Esto ocurre por varios factores; primero lo burocrático y amañado que se encuentra la formación de médicos especialistas (anestesistas, radiólogos, cardiólogos, ortopedistas, etc) en la CCSS, que no permite una libre y transparente concurrencia de galenos en la formación de especialidades y sub especialidades. En segundo lugar, el serio conflicto de intereses que existe en muchos médicos entre la práctica de la medicina privada y laborar en la CCSS; en donde a costas de la seguridad social se formaron como especialistas, pero prefieren trabajar de manera parcial con la Caja y dedicarse más al servicio privado que les genera mayores ingresos económicos. Prueba de ello es el crecimiento que han tenido en los últimos años los hospitales y clínicas privadas, que ofrecen hasta paquetes o combos de servicios médicos y que ante la larga espera en la CCSS, obliga al paciente o familiares de este acudir a la costosa medicina privada. Como tercer factor, es la capacidad instalada en los hospitales para la hospitalización de usuarios, para colocar en perspectiva esta situación, más del 50% de los internamientos se generan por pacientes que ingresan por emergencias, lo que impide la disminución en listas de espera.
Como lo podemos observar, el problema de las listas de espera para procedimientos diagnósticos quirúrgicos o terapéuticos, no se soluciona solo con el hecho de decir: “vamos a implementar un segundo turno, para que el médico trabaje más y se acaben las listas de espera” y me pregunto: ¿Será qué el galeno trabaja solo? ¿Cuenta la CCSS con la cantidad de médicos y personal necesario para trabajar doble turno?, ¿Si trabajan tiempo extraordinario en esta maratónica tarea, existe el presupuesto para cubrir salarios?, ¿Sabrán estos candidatos que si las salas de operaciones en los hospitales trabajaran en doble turno, antes de las dos de la tarde los servicios de recuperación y hospitalización colapsarían, porque no habría donde estabilizar y colocar pacientes en el post operatorio?
Como lo he tratado de explicar, el problema de las listas de espera es serio y su solución es integral, que pasa por la formación de especialistas y este proceso formativo lleva de tres a seis años, dependiendo de la especialidad médica que estudie, además conlleva un proceso de logística e infraestructura e incluso de decisiones políticas, para evitar el conflicto entre la práctica de la medicina pública y la privada, de lo contrario siempre va a existir una morbosa intención de que las listas de espera no disminuyan, para que así el paciente tenga que pagar y recurrir a los servicios privados de salud.
Los candidatos presidenciales han quedado debiendo en sus respuestas y argumentos para solucionar los problemas que enfrenta el país, pero sobre todo en este tema tan sensible como lo es la salud. Algunos aspirantes presidenciales lo único que han demostrado es un proselitismo puro y del más alto calibre, o bien que en definitiva nunca han tenido que recurrir a los servicios públicos en una cita en un Ebais, clínica u hospital de la CCSS, lo que hace que tenga un gran desconocimiento de los problemas reales que enfrentan y sufren los asegurados día con día, por lo que no tienen la mínima idea de cómo solucionarlos y lo único que pretenden es vender ilusiones para que voten por ellos.
*Presidente de la Confederación Rerum Novarum