Fecha de publicación:
Fecha de modificación:
El insoportable dolor que no deja comer, dormir e impide poder moverse entre otras molestias, causado por una alteración en el sistema nervioso debido a alguna complicación muscular a la hora de nacer o por las secuelas de algún fuerte golpe, ahora tiene su alivio y consuelo gracias a un dispositivo que pacientes como Roberto Coto llaman “bombita” de cariño.
Tras una cirugía, ahora él realiza una serie de actividades impensables y disfruta de una mejor calidad de vida gracias a la “terapia de baclofeno intratecal”.
“Nosotros estamos colocando el medicamento por medio de un catéter o sea una manguerita en un espacio donde aprovechamos la circulación para llevar el medicamento a diferentes partes del cerebro y la médula”, explicó Alejandro Sáenz Orozco, médico neurocirujano encargado del programa en el Hospital Max Peralta, de Cartago.
El doctor Sáenz señaló que después de la cirugía, la mejoría para los 10 pacientes que se han visto favorecidos con el procedimiento es más que evidente: “han recuperado la movilidad voluntaria, ganando postura y sobretodo disminuyendo el dolor, lo cual motiva que tomen menos medicinas”. Los beneficios también alcanzan a los familiares y cuidadores, tanto en la alimentación e higiene, como en el traslado de los pacientes.
MÁS PASOS CON FUERZA
Con la sinceridad y claridad que caracteriza a cualquier menor, Roberto Coto, quien cursa su sexto grado en la Escuela de Los Ángeles, narró a DIARIO EXTRA cómo cambio su vida y la de su familia después que le realizaran la operación para colocarle la “bomba”.
“Después de la cirugía soy más independiente. Yo participé en el desfile el pasado 15 de setiembre, yo pensé que caminaría 100 metros y pude caminar 300, ahora me siento mejor, he mejorado la motora fina, quiero seguir adelante, la cirugía cambió mi vida y la de mi familia”, señaló Roberto, quien desde ya aspira ser un ingeniero en computación.
Por su parte, su madre, Ericka Guevara, dijo que Roberto se desplaza en andadera porque presentó un problema de parálisis cerebral al nacer que le afectó los músculos de sus piernas. “Le implantaron una bomba de infusión en agosto de 2016, eso lo que hace es dispensarle un medicamento a la médula ósea de manera continua, hace que se relajen los músculos, por eso hoy presenta mayor resistencia, movilidad y flexibilidad, estamos muy agradecidos y sorprendidos”, reiteró.
Al menos cada 6 meses debe “llenarse la bolsita de medicamento”, la batería se cambia cada 9 años y alrededor 2.700 personas padecen de un fenómeno anormal en los músculos, lo cual provoca tensión y rigidez del cuerpo, de ahí que el nuevo tratamiento que se aplica en el hospital de Cartago llene de esperanza a todos en el país.
Otra paciente que se beneficia con este novedoso tratamiento es María Solano, vecina de San Jerónimo de Cachí , quien a su 78 años recuerda como hace 5 años cayó en una zanja y hasta dos horas después la encontraron.
Desde entonces y hasta el año pasado aguantó fuertes dolores día y noche.
Su hija Helen Núñez contó el alivio a las dolencias de su mamá y la mejor calidad de vida para ella y su familia que llegó el año pasado. “La bombita es milagrosa, mi mamá ahora se toma solo una pastilla, estamos muy agradecidos con el Hospital Max Peralta y esperamos que otros también se beneficien con el tratamiento”.