Matan a balazos a una persona cada 12 horas

Expertos advierten aumento de uso ilegal de armas de fuego

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En C.R., alerta OIJ

Cada 12 horas, una persona es asesinada a balazos en Costa Rica, según reveló el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Hasta el 10 de mayo de 2025, se contabilizaron 251 homicidios con arma de fuego, lo que representa un aumento respecto al mismo periodo de 2024, cuando se registraron 242 casos.

La cifra no solo evidencia un crecimiento en los asesinatos, sino que también refleja la alarmante predominancia de las armas de fuego sobre otros métodos letales. Por ejemplo, en el mismo lapso, 28 personas fueron asesinadas con objetos punzocortantes, una diferencia abismal que confirma la preferencia por los proyectiles en el actual panorama delictivo.

Estructuras criminales

Expertos en criminología atribuyen este repunte al recrudecimiento de la violencia urbana y al creciente uso de armamento de alto poder por parte de estructuras criminales.

Bryan Sandí, especialista en armas, advirtió que organizaciones internacionales están dotando a las bandas locales de artillería ilegal.

“Actualmente existe un fuerte incremento en la cantidad de armas sin número de serie. Se ha descubierto que los grupos narcotraficantes en Costa Rica le pagan a la delincuencia local con pequeñas cantidades de droga, que deben distribuir en el mercado nacional, y también con armas para proteger esa mercancía y disputar las plazas de venta”, explicó Sandí.

El experto detalló que entre los métodos de pago más frecuentes destacan los rifles de asalto como el AR-15 y las pistolas 9 mm, en su mayoría provenientes de Estados Unidos.

“Esta situación ha intensificado los enfrentamientos entre grupos rivales y ha impactado directamente en la disponibilidad de armamento”, agregó.

La criminóloga Fiorella Rojas añadió que el aumento en el uso de armas de fuego está estrechamente ligado al crecimiento del sicariato.

“Dado que la mayoría de los homicidios se cometen por encargo, el arma preferida son las pistolas: permiten disparar a distancia, causan daño letal y facilitan una rápida huida en moto, carro o a pie. Como el objetivo es asesinar, el sicario opta por el arma de fuego y, de paso, genera temor para posicionarse”, afirmó.

Consultado sobre si los cuerpos policiales deberían reforzar su armamento ante esta realidad, Sandí fue enfático en que la prioridad debe estar en mejorar la protección balística.

“No solo se debe fortalecer el equipamiento policial, ya que eso podría alimentar una espiral de violencia que no conviene. Es fundamental reforzar los escudos, chalecos antibalas y, sobre todo, la inteligencia operativa. Además, se deben endurecer las penas para quienes utilicen este tipo de fusiles”, concluyó.