
Miles de estudiantes costarricenses necesitan hoy modificaciones en sus contenidos y objetivos educativos para seguir adelante en el sistema escolar.
Entre 2021 y 2024, las adecuaciones curriculares significativas, que son aquellas que implican cambios directos al currículo, registraron un crecimiento del 21,4 %, el mayor aumento entre todas las modalidades de apoyo estudiantil en el país.
En el mismo periodo, el total de adecuaciones curriculares en centros educativos públicos y privados pasó de 147.195 a 157.723, un incremento de 10.528 apoyos, equivalente a un 7%.
El Ministerio de Educación Pública (MEP) concentra el 88,53 % de todas las adecuaciones registradas.
No obstante, fue el sector privado el que experimentó el crecimiento más acelerado: sus apoyos estudiantiles pasaron de 11.786 a 15.559, lo que equivale a un aumento del 32 % en ese lapso.
La decana de la Escuela de Educación de la Universidad Hispanoamericana (UH), Sharon Solano, señaló que el incremento en las adecuaciones significativas podría estar relacionado con secuelas de la pandemia.
Explicó que durante ese período los estudiantes enfrentaron interrupciones en su proceso educativo, secuelas emocionales y una mayor dependencia del acompañamiento familiar para cumplir con sus obligaciones escolares.
“Durante la pandemia del covid-19, los padres o encargados notaron que el estudiante requirió ayuda para cumplir con sus obligaciones. También podrían influir factores psicológicos o emocionales que derivaron en problemas de socialización dentro de su entorno. Los menores estuvieron bastante tiempo de forma intermitente en el proceso educativo”, señaló Solano.
La especialista precisó que actualmente hay estudiantes cursando ciertos grados con conocimientos correspondientes a niveles anteriores, lo que obliga a los docentes a adaptar los contenidos.
Esa situación describe con exactitud la naturaleza de una adecuación significativa.
Los datos del Departamento de Análisis Estadístico de la cartera educativa revelan que los ciclos I y II concentran el mayor número de adecuaciones curriculares del sistema.
Más del 65 % del total corresponde a adecuaciones no significativas y significativas en esos niveles.
Solano atribuyó este patrón al tiempo de exposición que tienen los docentes con sus estudiantes en primaria, lo que facilita detectar necesidades de apoyo.
En secundaria, en cambio, la mayor cantidad de alumnos por profesor y la dinámica propia de la adolescencia dificultan la identificación temprana.
Al analizar los datos por sexo, los hombres concentran entre el 55 % y el 60 % de las adecuaciones en las tres modalidades. En las significativas, la proporción llega hasta un 60 % en varones.
“Existen estudios estadísticos que muestran que algunos trastornos del desarrollo se presentan más en varones que en mujeres, por ejemplo, en el caso de los diagnósticos de TDAH. Adicionalmente, esto puede explicarse porque las mujeres tienden a madurar en etapas más tempranas y eso les permite autorregularse, controlar sus emociones y comportarse adecuadamente”, explicó.
La decana consideró que el aumento general en las adecuaciones es una señal positiva, ya que implica que más estudiantes acceden a herramientas para permanecer dentro del sistema educativo y que los docentes detectan con mayor precisión los rezagos y las dificultades de aprendizaje.
