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Más de medio millón de niños, niñas y adolescentes viven en condición de pobreza en Costa Rica. Se trata de 557.193 menores de edad que enfrentan dificultades económicas en sus hogares, según datos del Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube), correspondientes a 2024.
Las cifras corresponden al estudio La deuda de Costa Rica con sus niños, niñas y adolescentes, elaborado por la investigadora Ana Teresa León Sáenz, de la Universidad Nacional (UNA), y presentado en 2026.
Del total de menores de edad en condición de pobreza, 290.026 se encuentran en pobreza extrema y otros 267.167 en pobreza básica.
Esto significa que, de las 810.394 personas menores de edad registradas en el estudio, el 35,8 % vive en pobreza extrema y el 32,96 % en pobreza básica. Por su parte, 253.201 fueron clasificadas como no pobres.
La investigadora aclara que estos datos no corresponden a la totalidad de la población de niños, niñas y adolescentes, pues esta se estima en aproximadamente 1,3 millones de personas.
Ana Teresa León Sáenz, autora del estudio, explicó que existen tres factores asociados a la pobreza que pueden perjudicar el desarrollo cerebral de los niños: el estrés, la desnutrición y las condiciones del entorno en el que crecen.
“Esas limitaciones causadas por la pobreza afectan ese desarrollo lingüístico, que además repercute en el desempeño en la escuela y, por lo tanto, en el rendimiento académico”, explicó la investigadora.
Según León, estas condiciones también pueden generar dificultades en el desarrollo emocional y en los procesos de aprendizaje, especialmente cuando los menores no reciben la atención y estimulación necesarias durante sus primeros años de vida.
La experta advirtió que existen periodos críticos del desarrollo infantil en los que resulta fundamental garantizar una adecuada alimentación, educación y atención integral. De lo contrario, recuperar las oportunidades perdidas puede resultar mucho más difícil y costoso en etapas posteriores.
“Si esos periodos críticos no se atienden debidamente, no se les ofrece la estimulación, no se les ofrecen las oportunidades y otras condiciones, después es sumamente difícil recuperar eso”, señaló.
La pobreza afecta a miles de niños desde sus primeros años de vida. Según los datos, 371.610 menores de entre 0 y 12 años viven en esta condición.
De ellos, 200.236 se encuentran en pobreza extrema, mientras que otros 171.374 enfrentan pobreza básica.
También están los jóvenes de entre 13 y 17 años. En este grupo se registran 185.583 personas en condición de pobreza, de las cuales 89.790 viven en pobreza extrema y 95.793 en pobreza básica.
“Si no se invierte ahorita, no hay manera de que una población que no ha recibido la atención, la protección y la estimulación que requiere pueda ser productiva después”, manifestó León.
Ante las cifras de pobreza infantil, el estudio plantea la necesidad de ampliar los programas que brindan apoyo a las familias con menores de edad.
Entre las medidas propuestas se encuentran fortalecer la Red de Cuido, ampliar las oportunidades de recreación y mejorar el acceso a los servicios educativos.
Asimismo, plantea evaluar si las ayudas de Avancemos permiten que los estudiantes continúen con sus estudios y determinar si los montos entregados responden a las necesidades de las familias.
“Las familias no pueden solas. Por más que traten de hacer lo mejor que pueden, la mayoría, yo creo que eso es así, pero si no hay apoyo, no hay orientación”, expresó la investigadora.
El estudio plantea las siguientes iniciativas:


