
La acelerada incorporación de la inteligencia artificial y la automatización está redefiniendo el mercado laboral costarricense, obligando a empresas, instituciones educativas y al Estado a replantear la formación del talento humano y las políticas de empleo, así como a redefinir sus estrategias de productividad.
Durante un foro organizado por la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (Uccaep), se expusieron las principales transformaciones que están reconfigurando el mundo del trabajo: la tecnología, el envejecimiento poblacional, el cambio climático y las decisiones comerciales.
“La inteligencia artificial está transformando no solamente el mercado laboral, sino también nuestra propia cotidianidad. De acuerdo con algunos estudios, cerca del 40% a 60% de los empleos que existen hoy en día están expuestos a la inteligencia artificial. El abordaje requiere una mirada interdisciplinaria y también de la inserción de ciertos códigos éticos, porque un buen uso puede generar un incremento de hasta un 14% del Producto Bruto Interno, mientras que un mal uso solo puede incrementar las brechas entre países y sectores”, afirmó Eliel Hasson, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Central.
Entre los beneficios potenciales destacó una mayor productividad, la automatización de tareas repetitivas y el desarrollo de nuevos modelos de negocio apoyados en análisis predictivo.
Sin embargo, la OIT advierte que estos avances requieren una adecuada gobernanza, supervisión humana en las decisiones críticas y políticas públicas que permitan reducir los riesgos asociados a la transformación tecnológica.
Entre esos riesgos figuran las brechas tecnológicas, ya que las grandes empresas avanzan a una mayor velocidad que las pequeñas y medianas empresas (pymes). A ello se suma una fragmentación del mercado laboral, en la que los perfiles más calificados progresan mientras los trabajadores con menor nivel educativo quedan rezagados.
“Creo que es importante pensar en la inteligencia artificial no solamente como un factor que puede destruir ciertas tareas específicas de ciertos empleos, sino también tener esta mirada de futuro de cuáles son esos empleos del presente y del futuro, cómo podemos acortar la brecha de capacidades y también las brechas de género. Uno de los caminos es fortalecer políticas integradas entre educación y trabajo, además de una tríada entre capacitación, empleo y productividad”, agregó Hasson.
Para enfrentar esos desafíos, la organización plantea varias prioridades: anticipar las competencias que demandarán los sectores productivos, desarrollar programas permanentes de perfeccionamiento de habilidades y alinear la oferta educativa del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), los colegios técnicos y las universidades con las necesidades del sector empresarial. Desde la Uccaep recordaron que Costa Rica ya enfrentó procesos similares durante la transformación de industrias tradicionales.
“Costa Rica vivió en el pasado un tema con la industria textil. Las grandes maquilas desaparecieron. Hoy la situación es parecida. Hay tareas que van a ser reemplazadas definitivamente por procedimientos donde la inteligencia artificial ha demostrado un 95% de exactitud. El reto es identificar qué no sustituye la inteligencia artificial: la capacidad de análisis y la capacidad que tiene el costarricense para construir nuevas formas de hacer las cosas”, señaló Maritza Hernández, presidenta de la Unión de Cámaras.
Hernández agregó que el país debe orientar la formación hacia las ocupaciones con mayor demanda futura y fortalecer la coordinación entre el sistema educativo y el sector productivo para responder a las necesidades de inversión y empleo.
Mercedes Flores
Ministra de Trabajo
“Los desafíos son muchísimos. La inteligencia artificial en el mundo del trabajo es enorme. Costa Rica lo ha venido haciendo bien y su talento es su principal activo. Tenemos que fortalecer los esfuerzos institucionales y articular acciones para seguir fortaleciendo ese talento de cara a los desafíos del mercado laboral”.
Maritza Hernández
Presidenta de Uccaep
“El modelo de desarrollo de este país debe tener participación del sector empleador, que es el que sabe para dónde va la inversión. Necesitamos un INA que invierta en esas profesiones y una educación alineada con las necesidades reales del sector empresarial”.
Eliel Hasson
Director de la OIT
“Costa Rica tiene una gran oportunidad. Uno de los caminos es fortalecer políticas integradas entre educación y trabajo y diseñar una tríada entre capacitación, empleo y productividad. El país tiene ventajas comparativas y competitivas muy relevantes para enfrentar esta transformación”.



