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En Costa Rica existe una brecha histórica con la educación en los territorios más alejados del país, más de 2.000 estudiantes de escuelas unidocentes han comenzado a recibir clases de inglés por primera vez. Esta iniciativa surge como respuesta a una realidad alarmante: durante décadas, miles de niños en zonas rurales completaban su educación primaria sin haber tenido un solo contacto con el idioma inglés, lo que limitaba sus oportunidades futuras.
Cerrando brechas en el aprendizaje
Actualmente, según la Universidad Nacional (UNA), solo el 3% de la población rural en Costa Rica posee un nivel aceptable de inglés, una cifra que incide directamente en el acceso a mejores opciones académicas y laborales. En el territorio nacional, existen cerca de 1.200 escuelas unidocentes, muchas de ellas ubicadas en zonas de difícil acceso donde la lejanía y el estado de los caminos impiden que docentes de materias complementarias puedan asistir de forma presencial.
Ante este panorama, el proyecto Hummingbird Learning impulsado por la Universidad Nacional (Cide-UNA), en conjunto con el Ministerio de Educación Pública (MEP) y el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (MICITT), utiliza un modelo híbrido de enseñanza, se dan lecciones impartidas por videoconferencia en tiempo real por docentes especializados, mientras el maestro unidocente del centro organiza el grupo, atiende consultas y acompaña el proceso.
Las lecciones incorporan tabletas y pizarras interactivas, junto con actividades que vinculan el aprendizaje del idioma con herramientas digitales.
Rompiendo barreras
Según Carolina Carrillo Artavia, coordinadora del proyecto UNA, los estudiantes no solo están rompiendo la barrera lingüística, sino que también desarrollan competencias tecnológicas al aprender a usar herramientas digitales.
“Ha habido una exclusión histórica muy grande, entonces este proyecto busca que el inglés sea esa primera materia que llegue de manera remota y a un largo plazo, que el MEP pueda visualizar la incorporación de otras materias para que los niños puedan recibir todo el currículum costarricense como debería estudiarse de manera correcta” expresó. El proyecto, que inició en 2024 con 35 escuelas, ya alcanza los 100 centros educativos, marcando un avance en el cierre de la brecha educativa que ha marginado a los estudiantes rurales por generaciones.
