
Cuando se investigan delitos no siempre existen cámaras, documentos o rastros clave que expliquen con precisión lo que ocurrió, es ahí donde entra a jugar un papel fundamental un pilar de los casos judiciales: el testigo.
En estos casos, lograr establecer la la verdad de de los hechos puede depender de lo que una persona vio, escuchó o que tal vez conoce.
Los testigos pueden aportar información clave para reconstruir lo sucedido, orientar una investigación y en algunos casos, convertirse en un elemento crucial para que se logre establecer responsabilidades ante un eventual delito.
Estas personas requieren muchas veces orientación y protección, antes, durantes y después de un proceso judicial, sin embargo, este resguardo no siempre es como la gente imagina, al nivel de series televisivas o películas criminales.
En Costa Rica existe la Oficina de Atención y Protección a la Víctima del Delito (OAPVD), que en términos de protección actúan cuando existe un riesgo real o amenaza a la integridad física del testigo o su familia, común en casos de crimen organizado o violencia doméstica.
“La gente se imagina que somos como las películas de las series de CSI, las películas de ficción en la que la persona tiene un escolta 24/7, que lo más seguro es que me cambien de casa, de nombre y de identidad plena”, explicó José Peñaranda, fiscal adjundto de la OAPVD, en el programa radial “Voces MP”, del Ministerio Público.
Peñaranda detalló cuáles son las principales dudas que enfrentan las personas cuando son llamadas a participar como declarantes.
“En el de Protección tenemos un equipo técnico, especializado e interdisciplinario que analiza varias aristas, desde psicología, el temor, que siempre va a estar en cualquiera de las dos líneas que participe un testigo, así como la asesoría legal”, dijo.
El fiscal explicó que contrario a la creencia popular, tener una patrulla 24/7 frente a la casa puede ser contraproducente.
“Esto porpularmente, como decimos nostros, les marca la casa. Entre más información tengan terceros de dónde está ubicable la persona, es más sencillo que se difumine en el contexto social donde se ubica, su seguridad se comprometa”, afirmó.
La idea es que que la persona se vuelva “invisible” en su entorno social o, si es necesario, se le reubica sin desencajar totalmente su vida.
El testimonio de una persona se define como un elemento insustituible y esencial para alcanzar la “verdad real” de los hechos.
Ante el aumento de violencia y criminalidad que atraviesa Costa Rica el papel de los testigos tiene un rol fundamental.
Las autoridades advierten que callar por miedo convierte al ciudadano en parte de la violencia que se entroniza en la sociedad.
“Nosotros trabajamos bajo un régimen de confidencialidad y especialidad tal que solo los funcionarios que atienden a la persona, y la jefatura, saben dónde está ubicada la persona cuando sea necesario y los agentes de protección únicamente. A veces las ubicaciones ni siquiera las tenemos registradas en nuestros registros digitales para no comprometer”.
“Ser testigo me parece que se vuelve un deber, un deber cívico, un deber con uno mismo. En el momento en que nos encontramos, sea en crimen organizado o criminalidad ordinaria, la inseguridad es parte del no participar en los procesos penales”, agregó.
Además, señalan que la participación ciudadana una herramienta para revalidar la paz social y proteger a los grupos más vulnerables, como niños, mujeres y adultos mayores. Los principales servicios gratuitos que reciben las personas en estos programas son psicología, trabajo social, criminología y asesoría jurídica.


