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Hace 27 años decidió venirse de su natal Pérez Zeledón y probar suerte en la capital, ahora con 45 abriles a cuestas y mucha energía para continuar su camino, Erney Mejía Blanco hace simultáneamente dos cosas que lo apasionan y llenan de orgullo: hablamos de enmarcar y pintar, dos oficios que van de la mano y él sabe complementar. Aunque desde pequeño sintió esa inclinación por el arte, a los 16 años participó en un concurso llamado “Costa Rica Joven” que logró despertar ese instinto especial.
A los 30 decidió dedicarse por completo a sus creaciones pintando sobre plumas con la técnica de acuarela, mezclando posteriormente el dibujo en lápiz y la pintura.
“Luego empecé a trabajar con un señor que tenía una marquetería que se llamaba Walter Chanto, ahí aprendí sobre ese oficio y logré establecer contactos con artistas de mucha calidad y que son reconocidos. Todo eso provocó que aumentara mi intención sobre el arte, por eso me gusta mucho hacerlo y la marquetería fue algo que me enseñó mucho de la vida”, dijo.
MUCHOS PROYECTOS
Erney actualmente está comenzando con la técnica del óleo y ya tiene algunos trabajos en su casa, esto sin olvidar su pasión por la marquetería que considera un arte que va más allá de detallar, lijar y pintar como algunos lo conocen popularmente.
“Todo esto tiene su ciencia, hacer los marcos no es una tarea sencilla ya que se requiere que la persona tenga esa capacidad de visualizar cuál es la mejor opción para que la obra quede de la mejor manera y bonita. A mí me produce mucha satisfacción cuando ya veo una obra enmarcada, esto no es simplemente hacer el marco y pintar, ya que es todo en uno solo”, comentó.
Uno de sus principales deseos es llegar a ser reconocido y que la gente sepa identificar su trabajo de la mejor manera.
Asimismo desea en algún momento tener su propia galería y seguir realizando exposiciones.