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En febrero del 2014 serán las elecciones para el Poder Ejecutivo y para el Poder Legislativo. El porcentaje de los que no van a ir a votar es alrededor del 40%, ya que el voto es un derecho de los votantes, y por lo tanto lo pueden ejercer o no.
La corrupción en las esferas políticas y la inimputabilidad e irresponsabilidad de los maleantes de la cúpula del poder explican, parcialmente, el abstencionismo.
Los ganadores de siempre serán las agencias de publicidad y los medios de manipulación y de desinformación colectivos.
También serán ganadoras las empresas comerciales que se dedican a preguntar gratis (obtener la información sin costo) y a manipular el voto al publicarse las encuestas. Aquí, sin duda, la encuesta a boca de urna (cuando el votante ya votó) es una manera eficaz de la manipulación de la votación.
En un canal de televisión, el día de las elecciones disputadas entre José Miguel Corrales y Miguel Ángel Rodríguez (quien ganó) se entrevistó a las 3 de la tarde (aproximadamente) a un comerciante de las encuestas, quien aseguró que Corrales perdía por 10 puntos. En ese canal había un delegado del TSE, el cual presenció esa entrevista y se quedó callado, sin actuar. Corrales perdió por un margen menor, pero la entrevista tuvo su impacto en el resultado de las elecciones, por esta razón están prohibidas en este día electorero. Este canal de televisión sigue tan campante como la propaganda del whisky.
El electoral es un mercado semejante al mercado económico. La mayoría de los consumidores en estos mercados son ignorantes y fácilmente manipulables por la propaganda, fabricada por expertos en psicología, sociología, biología, publicidad, etc.
Las técnicas que se aplican al mercado electoral son similares a las que funcionan en el mercado económico. Los electores son consumidores del producto electoral con una fuerte dosis de ignorancia, indiferencia y apatía.
Estos electores ignorantes y sumisos solo un día cada cuatro años pueden ejercer el voto manipulado y condicionado (por candidatos que no han elegido); los demás días del cuatrienio quedan a merced de la mafia política gobernante, financiada por el capital de aquí y de allá.
Ahora con Internet, las redes informáticas y los celulares, se habla de cibercandidatos y ciberelecciones (y claro está: ciberengaño). El capital extranjero y el nacional apuesta y gana por el candidato y el partido que los representa y los defiende.
Los desprestigiados programas de gobierno, ganchos para engañar a ilusos, han perdido eficacia en la lucha electoral, ya que se sabe que son mero papel físico o digital.
La propaganda en sus diversas formas y canales se vierte sobre los candidatos a la presidencia elaborando sujetos – objetos electorales, con cualidades y virtudes de fantasía. Son muñecos plásticos de mera ficción.
*Abogado. [email protected]