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Gerardo Mora Ordóñez, presidente de la seccional ANEP-Policía Profesional de Migración (PPM), en conjunto con Jonathan Flores Mata, asesor en Asociación Nacional de Empleados Públicos (ANEP), realizaron un recorrido por las oficinas de Migración en diferentes puntos del país con el fin de conocer las necesidades que tienen los oficiales.
La gira inició el 20 de agosto en Sarapiquí, San Carlos, Los Chiles, Tablillas, Upala, Peñas Blancas y finalizó el 22 con la visita al aeropuerto Daniel Oduber y Liberia centro y tuvo la triste conclusión de que los oficiales siguen trabajando en condiciones precarias.
NECESIDADES
De acuerdo con Mora, cuando visitaron estas oficinas se percataron de las deplorables condiciones en las que tienen que cumplir labores los policías.
Los factores en común que encontraron durante las visitas fueron que las operaciones continúan debido a la voluntad de los oficiales, pues no tienen ni siquiera baterías sanitarias para realizar sus necesidades.
Adolecen la falta de personal para cubrir las zonas, prácticamente se tiene en el abandono a los oficiales y existe un importante rezago en la asignación de roles y horarios.
“La PPM lamentablemente es un tipo cenicienta entre los cuerpos policiales”, dijo Flores, de esta manera hizo referencia a que este cuerpo policial, que no pertenece al Ministerio de Seguridad Pública (MSP), se le margina y no se le brindan los recursos mínimos para desarrollar sus labores.
“Eso se traduce en un desmejoramiento a nivel de la misma seguridad ciudadana, porque la PPM es el cuerpo policial que debe cuidar el ingreso de las personas en las fronteras”, agregó Flores.
FRONTERAS PERMEABLES
De acuerdo con el asesor de ANEP, al no dárseles importancia, no se les apoya, lo que tiene como consecuencia que las fronteras se encuentren desprotegidas en cuanto al ingreso y salida irregulares de personas al país.
Se trata de migrantes que pueden llevar artículos de contrabando y productos orgánicos con enfermedades e incluso droga.
“El 90% de la droga que entra a territorio nacional ingresa por tierra. Mucha de esta incluso no ocupa contenedores, sino pequeños bultos”, afirmó Flores.
Por su parte, el presidente de ANEP-PPM recordó que el ministro de Seguridad, Michael Soto, dijo ante la Comisión de Seguridad y Narcotráfico que “Se reconoce la importancia de poder fortalecer presupuestariamente la operatividad de la operación de la PPM, por lo que les insto a que en conjunto se busque y se valore otras alternativas para poder dotar de recursos a este importante cuerpo policial sin desfinanciar otros cuerpos policiales”.
Así las cosas, Mora pregunta a Soto: “¿Cuál es la propuesta concreta que usted tiene para fortalecer económicamente a la PPM?”.
OFICINAS
En Sarapiquí encontraron solamente a un oficial cuando los que debían estar son cuatro, las ausencias obedecen a que a sus dos compañeros y al supervisor se los llevaron para ser parte del operativo Crepúsculo.
“Se desviste un santo, para vestir otro”, dijo Mora, quien añadió que no es que se opongan al operativo, sino a que hace un mal manejo del recurso humano.
Lo mismo sucedió en Los Chiles y Upala. “El reglamento indica que debe haber por lo menos un binomio”, contó Mora.
En Upala se encontraron con la particularidad de que la jefa se encontraba de vacaciones y los dos oficiales restantes también los integraron al operativo.
“El recurso humano se distribuye y se moviliza de acuerdo a la necesidad operativa”, indicó la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) mediante un correo electrónico en el que respondieron varias consultas de este medio.
En Las Tablillas, los oficiales trabajan en contenedores y afortunadamente estos hasta aire acondicionado tienen.
“Nos encontramos también con ese problema de la falta de personal para atender los puntos de recorrido por la frontera que no se hace. No vimos ni oficiales de Fuerza Pública”, narró Mora. “Se presta para que los coyotes hagan fiesta”, agregó.
La DGME indicó que no se realizan recorridos nocturnos y que la policía ha variado roles en un proceso en el que deben ajustarse a las funciones específicas y necesidades.
“En algunas coordinaciones se labora en roles de 24 horas, esto debido a su naturaleza, por ejemplo, en el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría donde el control migratorio se realiza las 24 horas, no obstante, se tienen oficinas que no presentan estas dinámicas”, dijo la DGME.
Mientras que en Los Chiles, donde se paga un aproximado de ¢5 millones de alquiler por las instalaciones a las que se pasaron hace 3 años, no tienen luces instaladas y los baños están clausurados porque no hay personal para limpieza.
Los aires acondicionados tienen tres años de estar tirados porque el propietario no los pone. “Migración dice que no tiene plata para pagarle a alguien que vaya a instalarlos”, dijo Flores.
Tampoco tienen permiso del Ministerio de Salud que, según señala el asesor de ANEP, ha sido tolerante otorgando prórrogas.
FUNCIONAN POR VOLUNTAD
“Nos preocupó mucho en Tablillas, por ejemplo, que ahí la operación está saliendo por buena voluntad de los oficiales, porque las funciones que ellos tienen son las que se le asignan a un oficial con mayor cargo”, dijo Flores.
Esto les preocupa los sindicalistas, pues no saben cuántas oficinas se encuentran en la misma situación.
Lo anterior, incluso puede llegar a cansar a los oficiales y hacerlos reclamar al Estado estas funciones que no les compete realizar o podrían renunciar, lo que paralizaría las operaciones.
Se dieron cuenta de que en Los Chiles tienen cerrado el baño que se supone exige la Ley 7600, pues el edificio no cumple los requerimientos necesarios.
Administrativos del lugar contaron que incluso les ha tocado alzar a la persona para ayudarla a ingresar al sanitario, corriendo el riesgo de un accidente.
DISPONIBILIDAD
Otro de los comunes denominadores que encontraron fue el no pago de disponibilidad de los oficiales. “Los llaman a trabajar en tiempo fuera de la jornada laboral y no les pagan extras”, reveló Flores.
Los policías les contaron que les compensan el tiempo, pero hasta que los jefes deseen. “La gente trabaja 16 horas o los llaman en un día libre y les dicen que después les dan el día”, agregó.
“Dar tiempo por tiempo, es irregular, la Sala Constitucional lo ha indicado”, expresó Mora.
Cuando se le consultó a la DGME por este rubro, indicaron que no existe directriz alguna a nivel institucional para realizar ese procedimiento, porque cuentan con el presupuesto para hacer los pagos.