
Conocer con exactitud la cantidad y las zonas donde se desarrollan los cultivos en un país permite diseñar estrategias de salubridad y de mercado más precisas, dar soporte a los productores del sector agroalimentario y evitar el contrabando.
Esto es lo que pretende el estudio de cultivos con drones que arranca en febrero con el frijol.
Según la Universidad Nacional (UNA), las autoridades de gobierno y los industriales tendrán inventarios más reales, tras un innovador proyecto que implica el uso de drones.
Su sobrevuelo en distintas regiones del país permitirá “lecturas” más detalladas de las cosechas. Un moderno software permitirá procesar la información captada por los aparatos.
El proyecto estará en manos de la Escuela de Topografía, Catastro y Geodesia de la UNA -propietaria de cuatro drones-, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Consejo Nacional de Producción (CNP).
Tal como lo adelantó DIARIO EXTRA, en julio de 2016 se firmó el convenio que pone en marcha dicho monitoreo, vigente hasta 2020, comenzando por la provincia de Guanacaste. El objetivo es incorporar después otros sembradíos como el de maíz blanco.
Se estima que actualmente el CNP solo maneja información de un 20% de las fincas que siembran frijol.