Maniobra en playón salva de la muerte a 2 pilotos

La fecha de este lunes 4 de marzo de 2019 quedará grabada en la memoria del piloto Eladio Salazar Barrionuevo, de 32 años, y el copiloto Mayron Castro Marín, de 22, quienes sobrevivieron al siniestro de la avioneta en que volaban. De acuerdo con información suministrada por la Dirección General de Aviación Civil, ambos despegaron […]

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La fecha de este lunes 4 de marzo de 2019 quedará grabada en la memoria del piloto Eladio Salazar Barrionuevo, de 32 años, y el copiloto Mayron Castro Marín, de 22, quienes sobrevivieron al siniestro de la avioneta en que volaban.

De acuerdo con información suministrada por la Dirección General de Aviación Civil, ambos despegaron del Aeropuerto Tobías Bolaños a las 8:28 a.m. en la aeronave Piper PA-34 Seneca matrícula TI-AOP, propiedad de la empresa Prestige Wings, con destino a Quepos, Puntarenas.

Después de regresar del Pacífico se dirigirían al Aeropuerto Internacional Juan Santamaría para dejar a los pasajeros y regresarían al Tobías Bolaños, pero el plan de vuelo se truncó cuando a los pocos minutos detectaron una falla mecánica que los hizo emplearse a fondo en las cercanías de las torres de apartamentos en Lagunilla de Heredia, a 500 metros del Puente Alfredo González Flores.

“Se cae. Estoy aquí a la par de las torres de Valencia. Me caigo”, fueron las palabras de Salazar cuando se comunicaba con la torre de control. Momentos después la aeronave tocó tierra de forma brusca en un playón del río Virilla. Tanto Salazar como su copiloto Castro debieron actuar en cuestión de segundos y tomaron la decisión acertada para bajar a tierra minimizando el impacto, lo cual les permitió salir con heridas de gravedad, pero que no comprometen su vida.

“Hay que estar en la posición de estos señores pilotos que hoy (ayer para el lector) se enfrentaron a esta situación de vida o muerte y las decisiones que tomaron, gracias a Dios, resultaron en un impacto minimizado contra el terreno, considerando toda la infraestructura que hay alrededor, el cañón del río. Si uno se pone a analizar el lugar del impacto, definitivamente yo digo que es un milagro”, comentó Guillermo Hoppe, director de Aviación Civil.

La Cruz Roja despachó unidades de soporte avanzado y rescate al sitio, lo mismo que el Cuerpo de Bomberos. La Fuerza Pública y la Policía de Tránsito también acudieron.

El Servicio Nacional de Vigilancia Aérea envió un helicóptero que sobrevoló el lugar. Todos los cuerpos de rescate se pusieron a las órdenes de los paramédicos para extraer a los hombres, quienes se encontraban dentro de la cabina y su estado de salud en ese momento se desconocía. “Se despacharon unidades de las regiones de Heredia y San José, a nuestra llegada al sitio confirmamos el dato, había dos personas adentro. Por parte de la Cruz Roja se trabajó con 20 personas, conformadas por Comité Metropolitano de Emergencias y Rescate de San José, Unidad Especial de Primera Intervención y paramédicos de Heredia”, detalló Guido Vázquez, de la benemérita.

De tal manera que se pusieron a trabajar y lograron llegar al sitio, el cual era de difícil acceso por la pendiente y por el frágil estado de la tierra en muchos puntos del camino. No obstante, los rescatistas llegaron hasta la avioneta y procedieron a estabilizar a piloto y copiloto.

 

FRACTURAS

 

Después de la caída todos temieron lo peor, sin embargo tanto Salazar como Marín se encontraban conscientes y orientados cuando los paramédicos los rescataron. Tras estabilizarlos los sacaron con ayuda de cuerdas y de inmediato se coordinó su traslado al Hospital México vía aérea. En ese centro médico ya estaban enterados del accidente, por lo que despejaron la explanada y acordonaron la escena para poner a todos a salvo para el momento en que llegó el primer helicóptero con Castro Marín, a quien después pasaron al Hospital del Trauma del Instituto Nacional de Seguros.

Diez minutos después llegó Salazar Barrionuevo y al igual que su copiloto lo remitieron al mismo hospital para que recibiera la atención pertinente, pues sufrió una fractura más compleja. “Después de su revisión primaria es catalogado como paciente amarillo con una fractura de manejo quirúrgico, la cual llamamos fractura expuesta. Quiere decir que tiene comunicación con la piel y que sí amerita un manejo en sala de operaciones”, explicó Luis Diego Calvo, doctor del Hospital del Trauma.

En la escena del percance se continuó trabajando porque el bombero Luis Fernández resultó con una lesión en un tobillo. Los rescatistas debieron aplicarle un mecanismo de extracción similar al de los pilotos y después lo sacaron del lugar.

 

INVESTIGACIÓN

 

En Aviación Civil informaron que los inspectores se mantuvieron hasta las 2 p.m. en el lugar de los hechos, donde aseguraron la escena y buscaron indicios que ayuden a determinar la causa de la precipitación de la avioneta. De acuerdo con su director Hoppe, comenzará una investigación que sirva para el aprendizaje y reducir este tipo de accidentes.

Preliminarmente se informó que un desperfecto mecánico habría provocado el siniestro, pero ese dato todavía no se puede confirmar.

“No podríamos adelantar criterio en donde se vea afectada o comprometida una aeronave o vida humana, lo que sí hay son tres variables principales que se toman en cuentan en cualquier investigación de este tipo: la primera es atribuible al factor humano, la segunda es a fallas mecánicas y la tercera a aspectos climáticos”, manifestó el director de Aviación Civil.

 

EN LLAMAS

 

Mientras los rescatistas trabajaban en Lagunilla de Heredia se reportó otro incidente donde una avioneta tipo King Air, que despegó unos minutos después también del Tobías Bolaños con ruta al Aeropuerto Internacional Marcos A. Gelabert en Albrook, Panamá, reportó fuego en cabina.

El piloto comenzó a sobrevolar la provincia de Cartago para quemar combustible y finalmente a las 10:40 a.m. tocó tierra en la misma pista de donde despegó, sin ningún incidente que lamentar.

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