Maneje responsablemente bajo la lluvia

En nuestro país, la llegada de las lluvias trae alivio a algunos sectores mientras que, para otros, los problemas incrementan especialmente en carretera. “Las lluvias ponen la carretera resbaladiza lo que incrementa las colisiones menores, sobre todo en la Gran Área Metropolitana. La semana anterior hubo un pico de 130 choques en solo día”, comentó […]

En nuestro país, la llegada de las lluvias trae alivio a algunos sectores mientras que, para otros, los problemas incrementan especialmente en carretera.

“Las lluvias ponen la carretera resbaladiza lo que incrementa las colisiones menores, sobre todo en la Gran Área Metropolitana. La semana anterior hubo un pico de 130 choques en solo día”, comentó el director de la Policía de Tránsito Mario Calderón. 

No podemos manejar el tiempo, pero sí adaptar la conducción a él. Trasladarse bajo la lluvia no es fácil ya que el asfalto se pone resbaladizo, el agua se acumula y la visibilidad se dificulta, muchas veces hay que realizar maniobras para no caer en los huecos empozados, conducir así se convierte en toda una travesía. 

Las calles se abarrotan de vehículos, las colisiones aumentan, el estrés y la impaciencia ponen a los conductores en un estado al límite. 

Además, la imprudencia de los peatones se suma a factores que protagonizan el peor de los escenarios para conducir. 

En nuestro país, el tiempo es propenso a los sistemas de baja presión, el cual provoca constantes aguaceros, por lo que conducir en esas condiciones, es pan de cada día.

En nuestro país, la llegada de las lluvias trae alivio a algunos sectores mientras que, para otros, los problemas incrementan especialmente en carretera.

“Las lluvias ponen la carretera resbaladiza lo que incrementa las colisiones menores, sobre todo en la Gran Área Metropolitana. La semana anterior hubo un pico de 130 choques en solo día”, comentó el director de la Policía de Tránsito Mario Calderón. 

No podemos manejar el tiempo, pero sí adaptar la conducción a él. Trasladarse bajo la lluvia no es fácil ya que el asfalto se pone resbaladizo, el agua se acumula y la visibilidad se dificulta, muchas veces hay que realizar maniobras para no caer en los huecos empozados, conducir así se convierte en toda una travesía. 

Las calles se abarrotan de vehículos, las colisiones aumentan, el estrés y la impaciencia ponen a los conductores en un estado al límite. 

Además, la imprudencia de los peatones se suma a factores que protagonizan el peor de los escenarios para conducir. 

En nuestro país, el tiempo es propenso a los sistemas de baja presión, el cual provoca constantes aguaceros, por lo que conducir en esas condiciones, es pan de cada día.