Después de cinco años de espera, el proceso judicial contra el influencer Diego Bravo finalmente llegó a juicio. El debate busca determinar su eventual responsabilidad penal por 15 delitos de difamación, además de una acción civil por daño moral.
La parte querellante, integrada por Mauricio Hoffmann y María José “Majo” Ulate, solicita ¢5 millones para cada uno de los afectados, lo que representa una pretensión civil de ¢10 millones en total.
En cuanto a la vía penal, los delitos de difamación contemplan sanciones que van de 1 a 100 días multa, según lo expuesto durante el proceso.
La audiencia de este jueves comenzó con un nuevo intento de conciliación, pero las partes no lograron llegar a un acuerdo. Con esto, el juicio avanzó formalmente.
En entrevista exclusiva con Grupo Extra, Ulate recordó que la querella fue presentada en 2022 y reconoció que el camino hasta esta etapa ha sido largo.
“Sí, por fin ya estamos aquí. Pensamos que no iba a llegar porque esta demanda se puso en el 2022. Fue bastante, hace bastante ratillo”, mencionó.
La presentadora explicó que, debido a su condición de testigo, tanto ella como Hoffmann no permanecieron dentro de la sala durante la lectura de la demanda. También adelantó que esta audiencia corresponde apenas al primer tramo del proceso.
“Posiblemente se va a ir como en tres tractos, entonces este es el primero apenas”, citó.
Uno de los puntos que las partes no han conseguido conciliar está relacionado con la forma en que debería producirse una disculpa.
Ulate explicó que ellos solicitan que sea pública, debido a que consideran que el daño que reclaman también tuvo ese carácter.
“Nosotros lo que pedimos es una disculpa pública porque el daño fue público y eso es como en lo que no hemos logrado llegar a un acuerdo porque él quiere hacer una disculpa privada, nosotros queremos una disculpa pública”, aseguró.
Hoffmann coincidió con esa posición y aseguró que el objetivo de la querella no es obtener dinero.
“Esto no se trata de un tema económico, esto es un tema de honor, de dignidad y de reputación”, destacó.
El presentador explicó que tanto él como Ulate han intentado llegar a un acuerdo y que su principal petición se mantiene.
“Siempre hemos estado en la mejor disposición de conciliar, le llaman conciliar, de llegar a un acuerdo porque nuestra petición es básica y es sencilla”, aseguró.
Hoffmann también defendió que el proceso busca marcar un límite sobre la manera en que se habla públicamente de las personas.
“Aquí estamos buscando simplemente hacerle ver a los comunicadores que hay maneras de referirse, de hablar y no denigrar y calumniar de la forma en la que se hizo en muchas oportunidades con esta persona en específico”, citó el presentador.
Del otro lado, Bravo manifestó que afronta el juicio con tranquilidad y que todavía no existe una resolución sobre el fondo del caso.
“Estamos confiados. Básicamente, nos presentamos las partes, parte de la querella. Todavía no hay ningún tipo de resolución al respecto”, destacó.
El influencer también se refirió a la duración del proceso y reconoció que han sido años complicados para las partes involucradas.
“Sí, han sido básicamente 5 años bastante tediosos, no es agradable, creo que la situación para nadie”, recalcó a este medio.
Bravo agregó que el contacto con Hoffmann y Ulate durante el proceso ha sido prácticamente inexistente.
“En realidad, no intercambiamos algunas palabras ahora durante el juicio, pero fue algo demasiado breve, la verdad”, aseguró.
Mauricio Hoffmann explicó que la audiencia sufrió un atraso porque los jueces debieron atender otro proceso, lo que redujo el tiempo disponible para desarrollar las diligencias previstas.
“Entonces, de ahí sí la idea era hoy tener toda la audiencia expuesta, pero parece que ahorita se expone la demanda y nos vuelven a asignar fecha”, destacó.
Ahora deberán programarse nuevas sesiones para recibir los testimonios de las partes y los testigos, además de continuar con la evacuación de la prueba.
Por su parte, Bravo confirmó que no estará físicamente en la próxima audiencia, prevista para el 16 de setiembre, y que será representado por su abogado.
Mientras el proceso avanza, Hoffmann y Ulate mantienen su solicitud de una disculpa pública, mientras Bravo espera que el juicio permita exponer los argumentos de cada parte antes de que se tome una decisión definitiva.r con la presentación y evacuación de las pruebas antes de que se conozca una resolución.cido abierto.



