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Una actitud desinteresada de la mamá de Keibril luego de la desaparición de la bebé habría alertado a diversas autoridades de que el robo sería un hecho simulado.
Cuando la menor llegó a la casa de una hermana, varios minutos después de que se hubiera dado la supuesta sustracción de la bebé, algunos familiares se habrían extrañado de ver a la madre tranquila.
La abuela de la menor de nueve meses, de apellido Amador, indicó a las autoridades del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que tenía desconfianza de su hija.
Así lo relató Weimar Torres, agente del OIJ, durante el cuarto día del juicio contra el principal sospechoso, de apellido Casasola, quien brindó varias piezas del rompecabezas que buscan aclarar el misterio de esa desaparición.
“Ella tenía cierta desconfianza de la hija, ya que ella sospechaba que mantenía una relación sentimental con Casasola, que incluso varia gente de la zona les había dicho que los habían visto besándose en la calle”, explicó Torres.
La bisabuela de Keibril, de apellido Cerdas, habría manifestado en la casa de su hija que también tenía sospechas de la madre de la bebé.
“Para que le hubiesen sustraído a la bebé, estaba muy tranquila en el sitio”, habría indicado la bisabuela a las autoridades del OIJ.
El comportamiento de la madre de la bebé, las sospechas de la familia y rumores de los vecinos sobre una aparente relación entre Casasola y la menor de 13 años alertaron a las autoridades de que algo podría estar ocurriendo.
Tras varias conversaciones con familiares y vecinos de la zona de Cervantes, agentes del OIJ decidieron entrevistar a dos funcionarios del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) que se hicieron presentes al lugar ese mismo día, por tratarse de un caso en que estaba involucrada una menor de edad.
“Una vez que se dialoga con ellos, refieren que la menor les manifestó que les iba a decir toda la verdad, que la verdad era que a ella no le habían robado a la niña, que todo era una situación que ya tenía hablada y organizada con el señor Casasola”, contó el agente del OIJ.
Esto con la intención de que ella le entregara la bebé al sospechoso, quien en ese momento era el padrastro de la menor y en apariencia el padre de Keibril.
Los personeros del PANI también alertaron que en las oficinas de la institución en Cartago ya tenían abierto un caso por el tema de la bebé, por lo que en esa fecha se iba a realizar una prueba de ADN a Casasola, la madre y la niña de nueve meses.
La cita estaba ya agendada para asistir al Complejo de Ciencias Forenses en San Joaquín de Flores, lo que habría provocado que el sospechoso ideara el plan del robo para evitar que se conociera su posible paternidad.
Otra de las pistas que puso en alerta a las autoridades el día de la desaparición fue el relato anónimo de un joven no identificado, quien aseguraba que el padrastro de la madre de Keibril, es decir Casasola, había confesado su participación en el robo.
“Había indicado que él tuvo participación en la desaparición y que la bebé podría estar fallecida”, externó el agente del OIJ.
Por otra parte, el sospechoso del robo de la criatura habría confesado a su madre la participación en este acto.
“Le manifestó a su madre, que la habría c…, y que por ningún motivo le fueran a tocar un maletín que tenía ahí”, añadió.
Casasola posteriormente se trasladó hasta la casa de su papá para solicitarle la ayuda para recoger el vehículo que habría quedado en una zanja en la zona cercana de El Trapiche.
Horas más tarde de lo ocurrido el domingo 9 de abril, Fuerza Pública y funcionarios del PANI trasladaron a la madre de la criatura hasta la Fiscalía con el objetivo de interponer una denuncia.
“Esa denuncia, tengo conocimiento que la madre refirió que todo fue arreglado con Casasola, con el fin de evitar que se hiciera la mencionada prueba de paternidad”, declaró Torres.
Este arreglo del padre y la madre al parecer también buscaba evitar que la abuela de Keibril terminara en la cárcel y que los hermanos de la menor de 13 años fueran arrebatados por el PANI.
Tras la denuncia presentada, se procedió de manera inmediata a detener a Casasola y a ejecutar el decomiso de los teléfonos del sospechoso, de la madre de la criatura, así como de la abuela de la bebé, con el fin de encontrar información de interés para las indagaciones.
Esto permitió determinar que, a través de la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp, la menor de 13 años y el padrastro mantenían una importante comunicación.
El juicio por la desaparición de Keibril se encuentra en la recta final y tiene pendientes dos importantes declaraciones que podrían definir si se confirman las acusaciones contra Casasola por sustracción de menor de edad y de violación calificada.
Uno de los testimonios pendientes, y que acapara la atención del caso, es el de la madre de la bebé, que hasta el momento no ha rendido declaración de todo lo ocurrido el 9 de abril de 2023.
La menor de edad está bajo la custodia del PANI desde la desaparición de la criatura, por lo que las autoridades de esta institución han resguardado su integridad hasta el momento.
Además, se espera el testimonio de un analista del OIJ, quien sería uno de los últimos citados por la Fiscalía en este caso, para posteriormente conocer a dos testigos de descargo de la defensa del sospechoso de la sustracción.


