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El escritor catalán don Vicenc Navarro, profesor de la Universidad de Cataluña y de John Hopkins, tiene en Cambio Político un artículo titulado, “El establishment político-mediático europeo no entiende lo que ha pasado en Europa…” : lo que pude haber dicho hasta yo, conocedor de que el socialista Hollande hizo un gobierno neoliberal.
Fenómeno por lo demás muy común en Europa, donde la social democracia no solo está de capa caída, sino que colabora activamente con los neoliberales a cambio de algún goteo, que eso provocó un abstencionismo muy grande el cual se puede atribuir a que los electores están desilusionados con la falta de representación; que la derecha ha crecido en consecuencia, alcanzando Le Penn un tercio de los votos; que Macron no hará un gobierno diferente de Hollande y eso aumentará la influencia de la derecha; que si entiende lo que pasa. Y que asi, Le Penn probablemente ganará unas próximas elecciones.
La derecha se está robando el show del poder con las consecuencias más graves de las políticas fascistas de los neoliberales: el desempleo causado por la exportación de las manufacturas a lugares laboralmente más baratos. El resentimiento que eso causa entre lo trabajadores de los países industriales desempleados. La inmigración para competir con el empleado local sindicalizado. El patentamiento de la automatización desarrollada por universidades públicas por parte de los industriales, y el desempleo que eso provoca. La pérdida de sus hogares por la gente común, y en cambio el salvataje de los grandes bancos con fondos públicos. La falta de una reforma fiscal que ponga a los ricos a contribuir para el gasto público, y en cambio la permanencia de las políticas reaganianas para su trato privilegiado. Y el problema ambiental.
La derecha está contribuyendo a confundir al pueblo elector, diciéndole que la culpable de sus penas es la inmigración y los tratados comerciales, pero “no se puede engañar al pueblo todo el tiempo”, y el pueblo se dará cuenta de que lo engañan y no saldrá a botar.
O se termina la delegación de la representación. O el pueblo les reclamará a quienes abandonan su representación destituyéndolos mediante el “impeachment”. Y quién sabe si eso no vendrá también de los Estados Unidos, donde tal vez se puede hacer por actividades fiscales y ambientales que no representan a los electores. Todavía el congreso puede reivindicarse con el pueblo, acabando con el diktat de la clase empresarial. Solo se necesitan tres votos republicanos decentes, de los que allí reciben menos contribución empresarial.