Los primeros días de la Administración: El peso de Chaves en las decisiones

Expresidente ahora asume dos de los cargos más relevantes del gabinete

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El 8 de mayo, Costa Rica fue testigo de un hecho inédito en su historia democrática. Mientras Laura Fernández Delgado recibía la banda presidencial, su antecesor, Rodrigo Chaves Robles, se preparaba para asumir un rol que los analistas califican como el de un “hombre fuerte”.

A 100 días de haber iniciado esta nueva administración, la figura de Chaves, ahora como jerarca de dos carteras estratégicas (Presidencia y Hacienda), sigue definiendo el rumbo político del país.

El “filtro” de Chaves  con Fernández

Para el analista político Daniel Sandoval, la permanencia de Chaves responde a una estructura de roles cuidadosamente diseñados. Según explicó, el expresidente opera bajo un papel institucional amparado por la Constitución, que permite su nombramiento simultáneo como ministro de la Presidencia y de Hacienda. No obstante, es su “rol político” el que resulta determinante.

Sandoval asegura que Chaves actúa como “esa persona que le habla al oído” a la presidenta Fernández, funcionando como un asesor adicional que no necesariamente le impone qué hacer, pero cuyos consejos son vitales.

“Muchas de las decisiones que toma Laura Fernández pasan antes por un filtro que es justamente el de don Rodrigo Chaves”, afirma Sandoval

El analista destaca que existe una “química laboral” y una confianza profunda entre ambos jerarcas, lo que permite que Chaves sea, en la práctica, el guardián de la continuidad del proyecto político.

Control político y económico

El camino hacia este esquema de poder inició el 5 de mayo de 2026, cuando Fernández anunció un gabinete de “clara continuidad”. En ese momento, sorprendió el nombramiento de Chaves frente a los ministerios de Hacienda y Presidencia, otorgándole por primera vez a una sola persona el control del enlace legislativo y de la billetera del Estado. Fernández justificó la decisión señalando que sería “mezquino abandonar el camino de bienestar que ha construido Rodrigo Chaves”.

Apenas un día después de este anuncio, el 6 de mayo, Chaves protagonizó una emotiva despedida de la presidencia. Con la voz entrecortada y los ojos llorosos, recibió el adiós de sus ministros y diputados electos. Sin embargo, ese sentimentalismo no significaba un retiro; era el preludio de una nueva forma de hacer política. En su última conferencia como mandatario, insistió en la urgencia de reformas al Poder Judicial, una bandera que no soltaría en su nueva etapa como ministro.

La “heredera” y

las propuestas de Chaves

Durante su discurso de traspaso de poderes, Laura Fernández dejó clara su posición constructiva respecto al legado de su predecesor. 

“Soy la heredera de ese cambio (…) heredera de una convicción que se resume en un simple principio: no aflojar”, sentenció la mandataria ante delegaciones internacionales. 

Esta línea de pensamiento ha permitido que Chaves, desde sus nuevos ministerios, ejecute acciones de alto impacto.

Uno de los hitos más relevantes de estos primeros 100 días fue el anuncio de una estrategia integral de recortes de gastos en los tres Poderes de la República. 

Como ministro de Hacienda, Chaves fue enfático: “Al pueblo de Costa Rica no se le roba. Aquí no hay ticos con corona”. Esta política de austeridad, que incluyó la advertencia de sanciones severas para instituciones con manejos deficientes de recursos, reforzó la imagen de un gobierno que “empieza por la casa”.

Discurso disruptivo y apoyo popular

Pese a no ostentar ya la presidencia, el tono confrontativo y directo de Chaves permanece intacto, lo cual, según explica Sandoval, es fundamental para mantener su base de apoyo. Durante la celebración de la Anexión del Partido de Nicoya el 25 de julio, el ahora ministro lanzó frases que encendieron el debate nacional, cuestionando si a la oposición “le da miedo la dictadura” o que cierren el Poder Judicial ante los recortes presupuestarios.

El experto analiza que este discurso disruptivo es lo que el electorado espera.

“Si Laura Fernández llega a tener un discurso un poco menos directo estaría traicionando las bases y los valores que la llevaron a ella a ser la presidenta”, explica el analista. 

Con una valoración positiva del 68% para Chaves y un 74% para el Gobierno de Fernández al inicio de su gestión (según Opol), queda claro que la figura del exmandatario sigue siendo el motor de la popularidad oficialista.

A 100 días, la Administración Fernández Delgado se consolida no como un relevo, sino como una evolución del “chavismo”. 

Con Rodrigo Chaves en el centro de la toma de decisiones, el Gobierno avanza bajo la premisa de que el camino no empezó en mayo, sino que simplemente tomó un “nuevo impulso”.