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El planeta está experimentando cambios fuertes con el crecimiento de la población y los efectos del ambiente, además se empieza a ver la llegada de una ola tecnológica tan rápida como nunca antes se había registrado.
Los expertos hablan que la Tierra está a las puertas de una nueva civilización, los cambios que se están dando son aceleradísimos, la sociedad se encuentra en las fronteras de la ciencia como el trasplante de células del cerebro y el corazón. El asunto que se plantea es como tomará control la humanidad de estos cambios y los pondrá en práctica para su beneficio.
La tercera revolución industrial que se avecina, es un evento que no lo va a generar ninguna ideología política, sino la avalancha de tecnologías encabezada por el “Internet de las cosas”. Sin embargo, “en Costa Rica no pasa nada, seguimos en discusiones de campanarios con políticos trasnochados”, comentan los expertos de tecnología de la Cámara de Industrias.
Ronald Bolaños, empresario y profesor del Instituto Tecnológico de Costa Rica, expone la situación real del avance en esta materia para la industria del país y las experiencias que ha vivido al momento de acercar nuevas tecnologías a la población a través del sector público.
Tanto Bolaños, como Ana Madrigal y Carlos Montenegro de la Cámara de Industrias, detallan a Iary Gómez, gerente general del Grupo Extra y Paola Hernández, directora de DIARIO EXTRA, el contexto de la realidad que ya vivimos.
¿Qué es el Internet de las cosas y por qué debe importar a la población costarricense?
-Es la automatización inteligente, una que se diferencia de lo tradicional, por ejemplo: la telefonía; antes llamábamos por teléfono, ahora lo hacemos con otras aplicaciones, al digitalizar no solamente se puede hablar, se puede ver a través de vídeo con un costo reducido. Antes las llamadas internacionales eran muy caras, hoy muchas son gratis. El entrar en la Internet se va ha hacer más barato, la automatización va a bajar los costos de producción. Internet de las cosas hará que genere la tercera revolución industrial, algunos creen que es dentro de 30 años, pero es ya; esos cambios ya están ocurriendo. Ya existe la medicina con redes eléctricas inteligentes, habrá otras tecnologías que no se pueden aterrizar a Costa Rica porque no convienen o porque tienen un riesgo, pero es importante ver en el mundo para saber qué está pasando y qué sirve para Costa Rica. Internet de las cosas va a generar el nuevo modelo económico, después del capitalismo y el socialismo, ahora va a nacer la economía colaborativa que es hija del Internet de las cosas. Ya en Europa funciona Uber para usar los carros compartidos, hay aplicaciones que permiten a las familias poner a disposición los cuartos que no usan en alquiler por lo que pone en jaque a la industria hotelera, eso nos dice que como sociedad tenemos que discutir estas cosas.
¿Qué efectos tendrá sobre la realidad de Costa Rica?
-Va a generar efectos en cascada porque va a resultar más para las empresas trabajar con robots que con personas, pero si la sociedad no está preparada para esos cambios tecnológicos, será fatal, así pasó con la Revolución Industrial. Ahora todos los países de América Latina podrían ser naciones ricas, porque en la sociedad anterior dependíamos de la tierra fértil para producir y tener materias primas. Países como Perú eran la joya de la corona española, cuando llegó la Revolución Industrial Perú siguió teniendo materias primas, pero los países europeos las compraban y las procesaban con sus máquinas y avanzaron, después vendíamos el cacao y comprábamos el chocolate. Igual va a pasar ahora, los países que adopten estas tecnologías van a poder bajar sustancialmente los costos, automatizando los procesos productivos, con otra ventaja: podremos agregar valor.
¿Cómo se hará evidente?
-La automatización va atener un efecto enorme porque afecta directamente la economía, hasta el momento Internet ha sido muy importante en las mejoras de la comunicación, pero en el momento en que empiece a afectar la economía y los campos de trabajo, se verán las diferencias, ya hay tractores que se conducen sin conductor, tenemos robots que trabajan en la producción automatizada y se volverá más barato por lo que da sentido hacer esas labores con máquinas automatizadas.
¿Depende del Gobierno el acceso a estas tecnologías o será la empresa privada la que inicie el acercamiento con las nuevas herramientas?
-Esa es la preocupación que tenemos, hace 15 años hice una investigación para desarrollar el diseño de manufacturas por computadora, en algún momento me di cuenta que el conocimiento que desarrollé en la universidad no iba a ser útil para en el sector productivo, a menos que alguien se dedicará a vender la tecnología y dar la capacitación necesaria, ahí di un salto en ese negocio y mis clientes eran transnacionales que vendían esos aparatos, básicamente a zonas francas. Con la segunda oleada que es más fuerte, me doy cuenta que con la tecnología es más barato, pero eso no es el problema, las empresas tienen dinero para adquirirlas, la gran barrera es que esas tecnologías son intensivas en conocimiento. Imagine que tenga un cáncer, resulta que yo vendo los mejores bisturíes del mercado, llego y le enseñó como usarlo…usted se vuelve un experto cortando, la pregunta es con lo que yo le enseñé ¿usted se vuelve un especialista en eso? No, para eso se necesita un cirujano, alguien que sepa de medicina, que tenga una formación de muchos años, con el bisturí te va a abrir pero va a saber que cortar y cuál es el tratamiento para salir con vida. Lo mismo pasa con la tecnología, requieren más que el manejo de la herramienta, demanda un conocimiento profundo para que que pueda dar un uso correcto de eso. En Costa Rica los ingenieros no están preparados para eso (explotar la capacidad de las máquinas de última generación).
¿Qué se debe hacer?
-Necesitamos crear un vínculo que permita a la academia y el sector productivo trabajar juntos para avanzar. Pasa como el inglés, los ingenieros viejos se acostumbraron a una forma de trabajo, por eso hay que enseñarle a la nueva generación porque son naturales. Hay otro problema, no se puede porque los profesores tampoco saben, la única forma es que las empresas apliquen los beneficios de estas ventas para la formación de nuevos muchachos como ya lo estamos haciendo. Las tecnologías son claves para el avance del país, pero la academia no está formando profesionales. Mi experiencia es que los políticos solo te ayudan si estás dispuesto a dar propina y lo digo porque gracias a Dios yo no he tenido que hacerlo, pero me he dado cuenta de que después de pasar de cierto monto, (superior al $1 millón) si uno no da la propina, el proyecto no se da, es una triste realidad, las empresas tecnológicas tienen problemas con el Gobierno, a menos que uno esté dispuesto a entrar a ese negocito, los proyectos no se dan. Hay que buscar alianzas público-privadas, la academia, las empresas del sector productivo porque son quienes tienen necesidad, que entre ellos se colaboren.
¿Cuál será el papel de la Administración?
-Yo sé que viene un cambio muy fuerte pero el país no está preparado, existe una corruptela, un negocio entre empresarios y políticos, ellos no van a dejar que estas cosas se den. Por ejemplo, yo traje una empresa al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) que le ofrecía poner una tecnología sin costos y que se pagara con el ahorro que iba a generar, después empezaron las llamadas a Boston para que no se ejecutara y ahí es cuando uno dice ¿cómo hacemos?, ¿por qué dejamos pasar oportunidades como estas?
EXTRADIRECTO:
Energía: cara en Costa Rica
Empleo (de cara a la automatización): Oportunidad de mejora en calidad
Futuro: Promisorio si aprovechamos el concepto
Productividad: Mejora continua
Ciencia y Tecnología: El futuro.
Educación: Herramienta para el desarrollo
Desarrollo: Mejor calidad de vida