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En cuatro días tendremos un Directorio legislativo nuevo, los partidos llevan semanas cuajando lo que será este 1º de mayo, cuando se cumpla el primer año de mandato.
Opciones, todas. Que si un directorio multipartidista, que si uno de la alianza solamente. La meta de muchos, lograr un equilibrio; la de otros, concentrar el poder.
Habrá que esperar los acuerdos de las fracciones que se juegan el todo por el todo por un espacio. En la víspera de la elección todo puede suceder, nada es seguro.
Los puestos del Directorio se dan al mejor postor y a veces el costo político es bastante alto.
La elección del 1º de mayo es casi como venderle el alma al diablo, el voto para tal o cual candidato se obtiene por favores políticos. En pocas palabras, muchas veces quienes llegan a esos puestos no son los más capaces, pero en fin, es el Directorio legislativo.
Entramos al segundo año de gestión presidencial y legislativa. De cara al inicio de la campaña para las elecciones municipales, la mayoría de los diputados ya destina parte de su tiempo en las comunidades para politiquear.
La elección de los alcaldes, regidores y síndicos es la maquinaria que las agrupaciones necesitan consolidar de cara a las próximas presidenciales. Cualquiera diría que se trata de un absurdo hablar de este tema a un año de gobierno, pero el que pestañea pierde. Recordemos que en el Ejecutivo y el Legislativo nada sucede por casualidad.
Lo que se logre en este nuevo periodo del Congreso será la antesala de la campaña electoral. Ya el PLN tomó fuerza y de seguro espera congraciarse con sus seguidores, pues ha dejado morir muchos de sus ideales con esas alianzas con el PAC.
Que lo diga el diputado Carlos Ricardo Benavides, quien desea hacerse de la corona del Directorio para darles una estocada final a las agrupaciones sociales con temas sensibles como el derecho a huelga y el empleo público. Es más fácil sacar ventaja cuando alguien ha hecho el trabajo, solo queda dar el tiro de gracia y recibir la medalla.
Los minoritarios son muchos y pocos a la vez, por eso un voto marcaría diferencias, pero eso sí, a un costo incuantificable que muchos por su deseo de llegar al Directorio de la segunda ronda estarán dispuestos a pagar, aunque a medio camino haya que darles una estocada y traicionarlos.
Los legisladores han alardeado de la gran cantidad de proyectos de ley que se han aprobado en 12 meses de gestión y bien por ellos, aunque vale decir que muchos son leyes que no servirán para un carajo, pero unos pocos son justos y necesarios.
La entrada en vigencia de la Reforma Fiscal será el punto de arranque. A medio año y con el aumento en los impuestos los ticos podrán hacer una nueva valoración de carácter político que eventualmente volcaría la balanza de cara a los procesos electorales que se avecinan.
Deben los diputados en esta nueva gestión apartarse un poco de sus intereses políticos partidarios, arraigarse en sus ideales, pues muchos los han perdido en el camino, y enfocarse en proyectos de real impacto para los sectores más desprotegidos de la sociedad.
Deben pasar de los hechos a las palabras, seguir atendiendo a los grupos de la sociedad civil que tienen algo que opinar, pues en los últimos meses hemos visto cómo ignoran las peticiones del pueblo, cómo hacen oídos sordos y cierran los ojos ante la protesta, la manifestación y el descontento de aquellos que los eligieron.
Tiene que existir siempre un punto de equilibrio entre el representante y el representado que no debe reemplazarse por el silencio.
No es para menos que la labor legislativa sea la más desprestigiada del mundo., Algunos diputados hacen honor a esa imagen, pues no pican leña ni prestan hacha; por el contrario, se tirarán los cuatro años de gestión saturando de mociones los proyectos. Lo cierto es que la legalidad no siempre está revestida de ética ni de moral.
El Directorio legislativo 2019-2020 debe ser más proactivo y sus integrantes gente de criterio porque para decir verdad el que termina gestión ha sido opaco, excepto por su presidenta Carolina Hidalgo, quien de forma evidente solo aplaude las acciones de su partido. Empalaga la miel que acostumbra echarle al presidente Alvarado, aunque esté de frente al más grande de los desaciertos.
Hay que ser un diputado crítico y honesto porque eso es lo único que cuenta en la vida de un político, además del afán de servir. Las poses tarde o temprano quedarán al descubierto.
No hay peor ciego que el que no quiere ver y Costa Rica es más que 57 diputados y una lucha por el Directorio para hacer réditos políticos. Es un país que desea salir adelante, con aires de cambio, que clama por esas transformaciones a las que solo se atreven los valientes y trascienden la política partidista.
Esperemos que este 1º de mayo los ciudadanos, además de los manjares que degustarán los padres de la patria, los estrenos y las pasarelas propias del día, veamos a diputados dispuestos con el país, conscientes de la necesidad de dar un salto abismal en la forma de legislar y de respetar la democracia.
En buena hora que quienes se hagan del Directorio demuestren tener el liderazgo y la humildad para dialogar, consensuar y tomar decisiones a favor de un pueblo que urge de ver desarrollo, progreso y calidad de vida.
Por favor, no lleguen un año más a calentar la silla. Señores y señoras diputadas, no lleguen a seguir politiqueando, lleguen a trabajar.