Los mismos, lo mismo de siempre (parte 6)

En mi escrito anterior (“Los mismos, lo mismo de siempre (parte 5)”) hice referencia a la forma extravagante en que, después de ganar la convención del Partido Liberación Nacional, como niño con juguete nuevo se presentó don Antonio Álvarez Desanti junto con otros legisladores a la Asamblea Legislativa, a importunar a sus colegas diputados y […]

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En mi escrito anterior (“Los mismos, lo mismo de siempre (parte 5)”) hice referencia a la forma extravagante en que, después de ganar la convención del Partido Liberación Nacional, como niño con juguete nuevo se presentó don Antonio Álvarez Desanti junto con otros legisladores a la Asamblea Legislativa, a importunar a sus colegas diputados y diputadas, para que se apruebe un proyecto de ley que, de ser aprobado, prácticamente no vendría a ser de mucha utilidad para combatir la corrupción. 

Tal proyecto se refiere a la potestad de poder cancelar la credencial a un congresista si se comprueba que ha cometido faltas éticas o corruptas. Con esta treta, Antonio Álvarez, de seguro se propone congraciarse con un electorado, que está harto de ver tanta porquería amontonada en muchos puestos políticos, que ya está a punto de desbordar la tapa del escusado. ¿Por qué digo que el proyecto referido no vendría a resolver la crisis de corrupción que nos está embargando en estos momentos? Veamos lo que está sucediendo ahorita con el tal llamado cementazo chino. 

Un solo nombre, Juan Carlos Bolaños, cual gigantesco pulpo, con sus múltiples tentáculos ha metido dentro de una maraña de negocios oscuros a varios actores políticos, incluyendo según se nos indica, al mismo Presidente de la República. Nada más advirtamos el despelote que se ha armado con este asunto de la importación de un montón de toneladas de cemento chino. 

Todo comenzó con el otorgamiento que hizo el BCR de unos créditos supermillonarios a la empresa Sinocem, propiedad de JCB, supuestamente sin garantía real, y que ahora tiene a mucha gente preocupada por el destino final que puedan tomar sus ahorros. Ahora bien, la lista de los supuestos implicados según han ido desfilando por este Diario La Extra, se ha ido presentando más o menos de la forma en que expongo a continuación. 

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, pide la renuncia de los miembros de la Junta Directiva del BCR, a lo cual algunos aún se resisten. José Pablo Badilla, abogado del subgerente del BCR, Guillermo Quesada, sale en la prensa manifestando que temen por sus vidas. El gerente general del BCR, Mario Barrenechea, tuvo que ser suspendido a güevo del cargo, porque no quería. Benito Coghi, posiblemente a manera de revancha por haber sido removido de su puesto como Director General de Aduanas, sale públicamente y echa al agua al viceministro de Ingresos de Hacienda, Fernando Rodríguez; también al diputado Víctor Morales Zapata (señalado como el más interesado en el asunto del cemento); al ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro; al exministro de economía, Welmer Ramos; y también, por variar, al libertario Otto Guevara… (¡a propósito!, ¿en qué paró la supuesta investigación relacionada con los “Papeles de Panamá?). 

Lamentablemente, al fiscal general de la República, Jorge Chavarría, se le achaca haber ocultado información sobre el caso y haber mentido en cuatro oportunidades. Por si fuera poco, también se señala como contacto al magistrado Celso Gamboa. Por otra parte, se está considerando la posibilidad de llamar a comparecer ante la comisión especial que investiga el caso cementero al expresidente de la República, Óscar Arias Sánchez, ya que se cree que estuvo relacionado con Juan Carlos Bolaños desde el 2009. 

Como se colige, se ha armado un completo descaro alrededor de este señor JCB, que incluye vuelos en un helicóptero propiedad del señor Bolaños, en que se mencionan como invitados especiales al diputado socialcristiano Johnny Leiva; de nuevo, por variar, al libertario Otto Guevara, y al expresidente José María Figueres. El diputado liberacionista, Rolando González, se salvó, pues iba a utilizar el helicóptero, pero no pudo (sin embargo, la intención es lo que cuenta.) Y al igual que sucede comúnmente en los círculos políticos influyentes, también en este caso las personas cuestionadas salen en su defensa, balbuceando pretextos que seguro ni ellos mismos se los creen. 

Por ejemplo, don Fernando Rodríguez, viceministro de Hacienda, aduce que el diputado Víctor Morales Zapata lo indujo a error. Por su parte, el diputado Víctor Morales Zapata le devuelve la pelota a don Fernando Rodríguez, y señala que el viceministro de Hacienda “comete un error de interpretación con respecto a las razones que lo llevaron a analizar el desalmacenaje del cemento chino”. ¿Qué querrá decir específicamente el diputado Zapata con el verbo “analizar” en este caso? Don Fernando pareciera aprovechar la ocasión para tirarle al exdirector de Aduanas, Benito Coghi -quien lo cantó-, achacándole las decisiones finales en torno al desembarque del cemento. Sin embargo, debo reconocer que el diputado Guevara es el más sutil cuando se trata de justificar algo que le incomoda. Esta vez saca a relucir el principio ideológico liberal para indicar que él ha estado promoviendo la competencia en el campo cementero. No obstante, según las declaraciones del señor Benito Cohgi, exdirector de Aduanas, develan al señor Guevara haciendo llamadas de felicitación por haber sido posible la importación del cemento. A propósito, eso en nada se asemeja a una lucha por romper el monopolio de dicho producto … (¿verdad?) Y por supuesto, no podía faltar el pretexto común de todos los involucrados, el cual consiste en que simplemente son amigos o conocidos del señor JCB. 

Por otro lado, por razones que muchos conocemos, y a pesar de la bonita disertación del señor Fiscal General de la República, publicada en este democrático y prestigioso diario el 30 de setiembre de los corrientes, en la que se declara enemigo de la corrupción y a favor de la integridad y credibilidad en los procesos judiciales, el pesimismo nos embarga a muchos costarricenses, cuando nos enteramos que se abre un caso judicial y nos percatamos que está relacionado con un político influyente o una persona con mucho dinero. Porque, sinceramente, creer que los casos indagados o que se pretenden investigar, cumplen realmente con las garantías constitucionales de igualdad, celeridad y transparencia, se ha vuelto una ilusión en Costa Rica cuando se trata de personas como las que acabo de señalar. 

Esto ha dado pie a que los políticos salgan en la prensa quitándose el tiro en su defensa, echándose la culpa el uno al otro, con una elocuencia cínica que ya no debemos soportar más. Y para cerrar con broche de oro, se nos informa que el propio candidato presidencial del PLN mantiene dentro de su estructura partidaria a un personaje vinculado al tráfico de drogas. En otra publicación también se informa, que Toño admite tener un litigio en Panamá por la compra de cuatro fincas con problemas registrales, que al parecer fueron objeto de una negociación irregular, en que se pagó una suma ridícula a ciertos nativos de ese país, y que ahora las están reclamando. 

Con todo este desmadre sucediendo a nuestro alrededor, se nos presenta don Toño Álvarez Desanti como el candidato de la probidad, cuya mejor oferta hasta hace poco que estuvo de diputado, fue impulsar el famoso proyecto de ley que, en medio de todo este desastre, se parecería más a un simple petardo, explotando en medio de un montón de misiles nucleares. Y para terminar con este breve relato sobre los señalamientos que se han dado alrededor del tema cementero, como es de esperar de un medio escrito como La Teja, en su edición del 29 de setiembre del corriente año, nos ilustra con una publicación aparecida en la revista Perfil, con la noticia de que Toño fue el tico más guapo del 87. Continuaré.

 

*Lic. Contaduría Pública