
Está claro que, en Costa Rica, la mayoría de ciudadanos sobrevivimos de milagro. Todos los días pasa cada cosa que todos nos preguntamos, ¿y los controles?, y ¿las instituciones que se supone su trabajo es prevenir y evitar que se lleven a cabo más fugas de los dineros públicos? Esperemos el milagro de que el cuarto poder en las democracias, el periodismo, vaya siendo mejor cada día, para que ayude a salvar a Costa Rica, por si se acaban los milagros.
Ahora para la segunda ronda, ocupamos el milagro de que quede el candidato que sea, cualquiera, pero que de verdad traiga un plan B de gobierno, para no seguir dependiendo del plan A, por si se nos acaban los milagros.
Entre otros milagros ocupamos que el TSE no ayude tan poquito a Costa Rica, estas segundas rondas son carísimas y aburridísimas y en nada ayudan a bajar el abstencionismo, ni a eliminar tantos defectos y mejorar todos los procesos electorales.
También ocupamos que la Sala IV deje de ayudar también tan poquito a Costa Rica. Debería estar depurando y mejorando día a día la Constitución Política para beneficio de todos los costarricenses.
También ocupamos el milagro de que por fin las convenciones colectivas del sector público se ubiquen dentro del marco legal de la única ley en materia laboral que rige en Costa Rica, que es el Código de Trabajo.
Importantísimo también el milagro de que por fin los miles de millones de colones de los recursos de hasta el 8% del PIB de que dispone a su discreción el FEES, por fin prioricen la educación pública primaria y secundaria.
Y el milagro final que necesitamos, que todas las auditorías internas e instituciones de control de los fondos públicos por fin entiendan que su trabajo es muy importante para Costa Rica, de lo contrario nunca van a alcanzar los impuestos ni los préstamos internacionales para pagar tantos privilegios salariales, casos cochinilla, casos diamante, en fin, miles de fugas de los dineros públicos. No es difícil. Sí se puede mejorar día a día para beneficio de todos los costarricenses.