
Llegó junio y con ello…las lluvias del invierno.
Arranquemos el mes reflexionando, críticamente, sobre dos temas que no pueden pasar inadvertidos para los costarricenses, en este mes en que, el gobierno de la presidenta Laura Fernández, presentará sus propuestas y soluciones sobre Reforma del Estado y cambios al Poder Judicial:
1.- Después de 25 años… el expresidente Miguel Ángel Rodríguez fue absuelto por unanimidad, en un tribunal de justicia, de las acusaciones del Ministerio Público y una solicitud de más de 100 años de cárcel por unos delitos que no cometió y así lo demostró, indubitablemente, el abogado penalista Cristian Arguedas. 25 años es todo el tiempo, el dolor y la angustia de un ser humano. El retrato más doloroso e indignante de una Costa Rica que no puede ser y en la que se perdió todo el sentido y la razón del precepto constitucional que obliga a una “justicia pronta y cumplida”, como norma esencial de nuestro Estado de Derecho. ¡Un desastre procesal y sustantivo inadmisible!
Una barbaridad contra un ciudadano que nos debe avergonzar, por igual, a todos los abogados y a los costarricenses de buena fe y que pone de manifiesto, más que las mil palabras de solidaridad y apoyo que merece justamente el Expresidente de la República, la urgente necesidad de debatir seria y responsablemente una reforma estructural al Poder Judicial en Costa Rica.
2.- Por favor… La política costarricense no puede seguir guiándose por gastados y falsos epítetos y estereotipos para descalificar y denigrar a los adversarios. Esas prácticas del peor macartismo de los años de la Guerra Fría, en los años 60 y 70 del siglo pasado, ahora de nuevo son utilizadas por los chavistas y los no chavistas, a unos acusándolos de “fascistas” y a otros de “comunistas”. Una práctica política y propagandística superficial y falsa, en ambas vías y un camino que no lleva a ningún lado positivo y que significa seguir estancados, como país, sin avanzar hacia las transformaciones que necesitamos debatir, responsablemente, en estos cuatro años, para superar la crisis objetiva por la que atraviesa Costa Rica y hacerle reformas y cambios a la II República. Recurrir, en el 2026, al epíteto de “comunistas” para descalificar a los adversarios políticos, sin serlo, es un recurso impropio que solo atiza, aún más, una polarización y una división nacional peligrosa e innecesaria, por demás falsa, cuando lo que necesitamos es debatir seriamente y dialogar constructivamente, sobre propuestas y soluciones para alcanzar
Acuerdos Nacionales, con ideas y soluciones y diálogo patriótico y respetuoso. Igual sacarse el clavo en redes sociales y acusar de “fascistas” a los chavistas.
¡Este es un jueguito de propaganda falsa y palabras gastadas a nivel nacional!
¿Y usted qué opina?
Fernando Berrocal
Exministro de Seguridad Pública