
Hoy hace ocho días en el Auditorio Eduardo Ortiz del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica el abogado Cristian Arguedas presentó un nuevo libro que lleva por nombre el título de este artículo.
En la presentación contribuyeron con sus magníficas exposiciones el señor Presidente de ese colegio profesional don Miguel Arias, el Presidente de ANFE don José Arias y por supuesto el autor.
Este libro es una importante contribución a nuestro derecho constitucional que consta de dos partes conceptualmente muy bien diferenciadas.
La primera parte de la obra y su capítulo final se refieren a la alegoría.
Don Cristián caracteriza esa alegoría en las primeras líneas:
“La historia de Libertia no es simplemente una narración sobre la opresión y la resistencia; es una invitación a cuestionarnos lo que significa “vivir en libertad.”
“Libertia es una república de ficción construida para revelar verdades reales.”
Las verdades reales que el autor nos revela nos indican el camino desde una democracia liberal hasta una dictadura despótica, que no transitó por las vías del siglo pasado de militares, botas y tanques, sino -el autor nos indica que el futuro dictador- “Llegó con promesas de orden, de estabilidad en un mundo que -según él- se tambaleaba al borde del caos. Llegó con un puño de hierro y un discurso que supo encender los temores más profundos de la gente. Y entonces todo cambió.”
Se apoderó de la Corte Constitucional, construyó una temible prisión, eliminó la libertad de prensa, las libertades políticas, los derechos de los ciudadanos a reunirse. Restringió los derechos de las familias incluso a la procreación, y eliminó las entonces prevalecientes libertades económicas de empresa, de contratar, de asociarse, del comercio internacional, de innovar.
“Pero el golpe final, el que selló el destino de Libertia … fue la traición de la Corte Constitucional.”
Cuando años después el dolor de la opresión y el hambre del empobrecimiento se hicieron insoportables, llegaron las voces que iniciaron el camino a la recuperación de la institucionalidad de la democracia liberal, con su estado de derecho.
Un camino difícil, de luchas, prisión y sangre, un camino que tomó mucho tiempo y que no terminó con la derrota del tirano.
Cuando los luchadores por la libertad creyeron haber vencido tuvieron que encarar la realidad de que la dictadura le había quitado a los ciudadanos y ciudadanas el brío, la fuerza, el coraje, la visión de vivir en libertad, de construir en libertad.
Recuperar el deseo de ser libres no fue fácil. Cristián nos recuerda la alegoría de la Caverna de Platón.
Las gentes encadenadas dentro de la caverna no conocen la realidad exterior, solo las sombras que se reflejan en las oscuras paredes de su encierro.
Cuando una de las personas logra romper las cadenas, al salir lo deslumbra el sol, pero poco a poco descubre un mundo diferente, bello, con colores y cambios, con abrazos y risas, y claro también con dolores y lágrimas.
Vuelve a compartir con las personas encadenadas sus conocimientos, pero le cuesta mucho que le crean. Es fácil perder la libertad. Es difícil recuperarla.
La mayor parte de la obra es un cuidadoso repaso de como nuestra constitución política señala y define muchos de nuestros derechos que la libertad y la dignidad de las personas exige que el estado promueva y defienda.
También cuales son las garantías que el derecho constitucional costarricense establece para proteger esas libertades y esos derechos.
Es una obra de gran valor para nuestro tiempo. Es una lectura muy recomendable.