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En su rol de padres, los progenitores primerizos deben afrontar muchas pruebas y circunstancias, que en muchas ocasiones los llenan de dudas y hasta miedos, debido a que en la vida nadie nace aprendido y la labor se va a prendiendo con el transcurso de la vida.
Tal vez una de las primeras situaciones preocupantes que deben atender es dejar que sus hijos duerman fuera de casa, ya que esto significa desprenderse del menor por toda una noche y dejarlo en manos de personas con las que tal vez no se tenga una relación muy estrecha.
En la mayor parte de las veces esta solicitud de quedarse fuera del hogar suele presentarse cuando los niños entran a la escuela y empiezan a hacer amistades.
Para muchos papás esto no resultará ser nada de otro mundo, sin embargo habrá otros que por preocupación no podrán ni cerrar un ojo para dormir, ya que solo lograrán pensar si su hijo se encuentra bien.
Para ayudar a estos progenitores, que con tan solo pensar en esta escena se enferman, Marielos Hernández, psicóloga clínica, profundizó en el tema hablando acerca de los cuidados y medidas que se deben tomar en cuenta.
EDAD RECOMENDADA
Lo primero que deben tomar en cuenta los padres antes de ceder ante esta solicitud, es que las personas que se encargarán del niño esa noche sean responsables y de confianza, es decir que en todo momento velen por el bienestar del infante.
En cuanto a la edad, Hernández comentó que no hay una específica, lo que debe tomarse en cuenta es que el menor tenga la capacidad de comprender la situación, de manera que pueda comunicar aquellos aspectos que no le agradan.
“La edad recomendada para que un niño duerma fuera de casa depende de algunas variables, entre ellas el grado de confianza que se tenga en las personas bajo la tutela que quedaría, así como las circunstancias que llevarían a esta decisión”, explicó la psicóloga.
PREOCUPACIÓN EXCESIVA
Al ser la primera vez en que los padres se separan por tanto tiempo de su niño es normal que sientan algo de angustia, pero no debe dejarse que esta llegue a un punto excesivo, ya que podría perjudicar el desarrollo del pequeño. A veces esto sucede porque el menor es sobreprotegido por sus papás y estos no aceptan su salida.
“Hay que revisar el origen de la preocupación excesiva, ya que se pueden dar razones que tengan que ver con la propia historia de los padres y su particular forma de criar a los niños”, resaltó Hernández. La especialista mencionó que lo más aconsejable es que el infante duerma solo y tenga su espacio propio, de manera que vaya independizándose y obteniendo responsabilidades.
“EL NIÑO REQUIERE CRECER”
No cabe duda que la realidad social en la que se vive actualmente amerita la preocupación de los progenitores, por lo cual es normal que haya cierta cuota de desconfianza ante la situación. Sin embargo, es necesario que el niño vaya adquiriendo autonomía y dormir fuera de casa es un factor que contribuye a este fin.
“El niño requiere crecer, lograr mayor autonomía poco a poco. Esto tiene una vía lógica para lograrlo. Empieza por detalles tan importantes como evitar que duerma con adultos, generar su propio espacio y que el menor confíe en que estará bien”, acotó la especialista.
Darle este permiso a su hijo es un paso difícil, pero necesario para su desarrollo. Por eso proceda a verificar que el lugar y las personas que lo van a hospedar sean de confianza, garantizando así que tanto usted como el menor pasen una buena noche.