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¿Es Óscar Arias o José María Figueres lo que Liberación Nacional necesita para ganar las próximas elecciones presidenciales? Mi respuesta es no, porque Liberación necesita un candidato virgen y, como comprenderán, ese requisito no lo llena ni don Óscar ni don José María, hace mucho tiempo lo perdieron, en los antros de la vida política nacional. Además, en política una cosa es tener capacidad para gobernar, que sin duda tanto don Óscar como don José María la tienen, y otra cosa es ser un buen candidato, que le aumente a ese partido las probabilidades de ganar las próximas elecciones. Liberación necesita presentarse ante el votante como una nueva criatura, requiere darle al costarricense la sensación de que es un partido renovado, porque el político tradicional, que es la categoría tanto de Arias como de Figueres, es percibida como negativa por la mayoría de los costarricenses, máxime si le sumamos los pecadillos inconfesos, pero visibles, de ambos expresidentes.
He venido escribiendo sobre Liberación porque siento que este partido, que sigue siendo el más grande del país, va a tener serios problemas para volver a ganar una elección presidencial. Su principal escollo, es que hoy Liberación es mucho más pequeño que cuando don José María fue electo presidente en 1994, y que cuando don Óscar lo fue en el 2006, pues según la última encuesta hoy solo tiene un 29% del votante costarricense. Es decir, Liberación necesita con urgencia agrandar su espectro electoral, para poder llegar a su base histórica de aproximadamente un 35%, esto será su vida o su muerte. Mi criterio es que ni Liberación ni ningún otro partido político va a alcanzar el 40% para ganar las elecciones en la primera ronda, y en el caso concreto de Liberación se le complicará aún más con un candidato tradicional.
Escuché al expresidente Arias decir que él ganaría caminando la convención, y estoy seguro que piensa lo mismo de la elección presidencial, en ambos casos tengo serias dudas, veamos algunos números. En las elecciones de l994, con un 18,9% de abstencionismo, don José María Figueres fue electo presidente con 739.339 votos sobre la Unidad, que sacó 711.328 votos, con una diferencia a su favor de 28.011 votos.
En el 2006, con un 34,8% de abstencionismo, don Óscar le ganó a don Ottón con 664.551 contra 646.382 votos, lo que dio una diferencia de solo 18.169 votos. En las elecciones del 2014, Liberación las perdió en la primera vuelta por 19.232 votos, el PAC sacó 629.866, mientras que Liberación obtuvo 610.634 votos y en la segunda ronda, y con el retiro de don Johnny, Liberación solo obtuvo 382.600 votos.
Quiero destacar aquí algunos puntos: el primero, es que solo don José María logró superar la barrera de los setecientos mil votos, en 1994. Doce años después, en el 2006, con un padrón electoral mucho más grande, con una muy buena imagen y arropado además con el Premio Nobel de la Paz, don Óscar apenas logró ganarle a don Ottón por solo 18.169 votos, y en estas últimas elecciones del 2014, Liberación las pierde en la primera vuelta descendiendo a 610.634 votos. Estos números revelan una pérdida sustantiva de votantes, después de la elección de don José María, porque a pesar del aumento del padrón electoral, Liberación se ha mantenido con poco más de 600 mil votos.
Pero lamentablemente para ese partido, su situación es hoy mucho peor, pues solo aparece con un 29% del electorado nacional, lo que quiere decir que, si tomamos como medida la votación de las elecciones pasadas de 2.099.219 de votos, dicho partido difícilmente recibiría en este momento 600 mil votos. Si para las próximas elecciones presidenciales ese 40% va a significar alrededor de un millón de votos, Liberación sencillamente está muerto.
En síntesis, si hace diez años, con un partido mucho más grande y con el prestigio de haber ganado un Premio Nobel, don Óscar apenas superó a don Ottón por 18.169 votos, no veo cómo ahora, con un partido absolutamente reducido, alguien con algún sentido político pueda espera que ese partido gane las próximas elecciones caminando. En lo personal, respeto la capacidad y experiencia política tanto de don Óscar como de don José María, pero Liberación, si quiere tener alguna posibilidad en las elecciones del 2018, necesita de un candidato virginal y, lamentablemente para ese partido, ese requisito de pureza no lo llenan ni don Óscar ni don José María, tan así es que, en los tiempos de Jesucristo, ambos habrían sido lapidados.
*Periodista