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El legado de las viviendas costarricenses, como las del Caribe rodeadas por la exuberante vegetación o el mar, con corredores amplios para las tertulias y paredes coloridas, o bien las campesinas caracterizadas por sus tejas, cocinas de leña y las tradicionales carretas, cobran protagonismo en la colección artesanal de Olga Obando Cruz.
Asimismo tampoco faltan las diferentes especies de flora y fauna y los rasgos de la belleza femenina.
Para cada una sus obras desarrolla una técnica única en el país, emplea como base el estereofón, el cual cubre con una pasta moldeable especial y procede a formar las texturas para generar el efecto de varias dimensiones. Para ello utiliza materiales reciclables como el cartón, cáscaras de huevo, arenas, flores y aserrín, entre otros.
DIARIO EXTRA conoció a la artista durante la VI Feria Nacional Empresarial que desarrolló el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) en la Antigua Aduana, San José, y explicó que desde hace varios años comenzó con el proyecto “Artesanías Monrolvi”.
“Inicié en estos trabajos como respuesta ante una necesidad económica para sacar adelante a mi familia, en especial a mis hijos. Recuerdo que siempre me llamó la atención el crear pero no tenía una idea clara de cómo realizarlo. Luego una amistad me llevó a un curso, me dijo que podía y que siguiera adelante. Gracias a Dios así fue”, resumió.
ARTE INNOVADOR
Obando, quien vive en Puntarenas, explicó que cada uno de los elementos u objetos que para muchas personas se convierten en basura, para ella son materia prima de innovadoras obras de arte.
“Desde el 2003 hago una pasta especial, hay que sacar un molde para la pieza, algunos son de mi autoría, otros los consigo en Internet con tamaños distintos y como primer paso se cubre el estereofón. Después se van sacando las texturas, se usan las herramientas apropiadas o hasta palitos, cucharitas, cuchillos, etcétera. Es cuestión de dejarse llevar por la creatividad”, explicó.
Una de las etapas que más disfruta es la pintura, máxime que su talento es empírico y nunca recibió formación en esa área.
“La pintura que empleo es la acrílica, puesto que deja un mejor acabado. No sabía mucho pero fui aprendiendo. Se logran combinaciones de tonalidades muy bonitas, plasmo paisajes, campos, jardines y mucho más”, agregó.
CUADROS, TEJAS Y MÁS
Otro de los aspectos que les permite sobresalir a las piezas de la protagonista es que son finalizadas como cuadros, es decir fijos para colgar en la pared, pero a otros les añade tejas para resaltar los cielos coloridos, o los hace en figura silueteada para colocar como adorno.
En ellos encontrará personajes como los campesinos con el chonete guiando los bueyes, los hogares porteños con sus palmeras y jardines llenos de flores, tucanes mostrando su plumaje, la sensualidad de la mujer negra y la frescura de los ríos, que sin duda le recordarán algún lugar de Costa Rica.
“Para mí significa mucho ver cada trabajo terminado porque representa una lucha de muchos años interesada en salir adelante. Se las dedico a Dios y a mi familia. Sé que es una idea única en el país por la forma de desarrollar e integrar los materiales en las obras y a la vez busco que no se pierda el legado de cómo se vive en las diferentes zonas del país”, finalizó.
Los precios de sus obras son pagaderos, así que no lo piense mucho y apoye el talento nacional. Si desea mayor información contáctela mediante el Facebook: Olga Obando Cruz.